
lunes, 14 de diciembre de 2009
NEW YORK IV

viernes, 11 de diciembre de 2009
NEW YORK III

DESCORTES
viernes, 27 de noviembre de 2009
NEW YORK II
Se me aparece Celia. Es ella, etérea. Luego de la muerte.
Estuve tan cerca de verla en la morgue. Y antes, en la vida.
Estuve tan cerca de la verdad, de la herencia, del cariño que da la sanguineidad. Esa contención ancestral, red echa de tiempo, de remotos pasados, pero no de historia. La historia se escribe con presencia.
Dos tipos gritan en dialecto, afuera. La ambulancia, los tipos, Celia gritando en mí... Su figura de ausencia. Quien soy? Cuál fue mi pasado?
No siento el cariño que fluye, espontáneo, del ADN inevitable.
Estoy sentado en la cama, parado frente a la modesta tumba de Celia. Es aquí donde la dejaron sus amigos, los que se quedaron con el botín.
En dos años será arrojada al osario común. Nadie va a recordarla.
Quiza corra con fortuna.
Hasta mañana Celia, ya acallaron las sirenas. Me volvió el sueño.
Gustavo Bonino
NEW YORK DIA 1
Debo tomar decisiones. Me siento morir.
Tengo sueño. Las luces me ciegan. Todo el show es hermoso. Impermeable. Perfecto, para los perfectos y para los que tienen esa ridícula meta. Meterse en el condón seductor de las marquesinas.
2 de Noviembre de 2009
Gustavo Bonino
miércoles, 25 de noviembre de 2009
cualquiercosa
sábado, 17 de octubre de 2009
ATADO

Será esa la "llamada" salvación?
Gustavo Bonino
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sábado, 26 de septiembre de 2009
Un puñado de nada

Cómo esta pulseada la estoy perdiendo, voy a ir tirando los temas que me asaltaron en la ducha, como ya dije, y los voy a desarrollar. No esperen mayor astusia que esta. Verán que los temas son diversos y a la vez harto repetidos. Pero que todo en un punto se une.
Ahí voy,
Fernando Peña. Ese hombre que naturalmente fue uno y fue muchos- La multiplicidad del ser de la que hablaron Stevenson, Wilde y Borges. Pero no lo fue de un modo liteario. Su vida lo fue. Personaje de carne y hueso. Cómo si alguien lo hubiera escrito a él. Dudo que vaya a existir un escritor con la lucidez como para poder escribir a un personaje llamado Fernando Peña.
Se lo odió con odio. Se lo amó con pasión. En mi caso me daba mucha ternura (vaya palabra tan acertada) que Palito fuera un píbe chorro, un "fierita" de la calle. Condenable y fresco a la vez. Auténtico. Que era a fin de cuentas Fernando y era Palito y eran ambos en el mismo cuerpo y eran indivisibles y tan distintos a la vez.
O toda la clase media que salía de la boca de Savino.
O los diálogos de Peña con la Mega, travesti guarango, de barrio, que se salvó de los bosques de Palermo. Hombre asumido en mujer, puta, diva que de pronto la agarró el estrellato. Al igual que le pasó a Fernando.
O el odio que le tenía a Porelorti, o el morbo que me despertaba ese "mix" que era el Monseñor Lago. Cura depravado. Pero recatado y fino. De buenos modales. Solapadamente corrupto. Abusador de menores mezclado con un pastelero exquisito y fino. Un Bom Vivant tan cinco estrellas.
Por haber vivido en el Caribe, podrán imaginarse como admiraba a la SEÑORA Milagros Lopez. De cuna cubana y anillos de Miami. No se es cubano si no se logran combinar estas dos condiciones.
Milagros corrió el telón y dejó a Fernando, a Fer, a ese puto lindo, enfermo, odioso y odiado, amado e idolatrado cara a cara con lo mediático.
Por qué le dedico un espacio a Fernando Peña? Porque va a ser estudiado dentro de ciuncuenta años. Un genio puede brillar en vida. Pero lo entendemos cuando lo matamos, cinecunta años depués. La capa de cera no nos permite comprender de inmediato. La cera que nos hace tan comunes. A Borges se lo descubrió cuando ganó el premio FORMENTOR, allá cuando terminaban los años cincuenta. Antes de eso, Borges era -para la gente- un "tipo complicado de leer". "Se hacía el difícil". Pero para esa época, Borges tenía más de cincuenta años.
Fernando habrá tenido diez años de fama. De una genialidad que solo iba en aumento. Incluso, cuanto más uno creía que este "sorete, te odio, a vos a los de tu raza oligarca" se estaba yendo al carajo, no. Era él. Pero el ser humano compra enlatados. Compra seguridad. Odiamos comprar el producto completo. Lo que transgrede es lo que levanta viendo, lo que incomoda, lo que nos desparrama la basura. El agua fría en la cara que nos despierta del letargo calentito.
Pero, hasta que no entendamos que eso no se puede, que cuando uno compra, compra todo, estaremos perdidos en el desierto de la mediocridad. Uno no puede amar lo mejor de Peña y matarlo porque no sigue siendo el mismo o porque no se calla o porque incomoda. Vaya mediocre que es el ser humano. Una vez Sovovich dijo con mucha certeza "yo tengo éxito porque le muestro a la gente lo que tiene ganas de ver".
Pero eso es para los astros de los negocios. No para los genios.
No terminamos de entender que uno no puede comprar un auto sin las ruedas o sin el volante. Y si lo compramos, no es el mismo auto. A un genio se lo compra entero. Con el odio que nos genera. Con la admiración. Con los errores que comete cuando su propio mambo lo derriba o lo enloquece. Luego, cuando sale del mambo ileso y nos vuelve a sorpender.
Uno no puede escalar la montaña con la certeza de que no va a caer al abismo. Porque -precisamente- la chance de caer hace que subir a la montaña tenga sentido.
No podemos pedirle a Peña que sea lo que nosotros queremos que sea. Que solo nos divierta. Que siempre nos venda lo que queremos comprar. Mascota fiel o así como te subimos al altar, te bajamos de un plumazo.
Por eso admiré su vida y más aún su muerte. Porque su final tuvo la fuerza del exceso y la ternura. Porque Fernando Peña tachó sin darse cuenta todos los items que se necesita para ser un GENIO.
O acaso Beethoven no alentó a Napoleón?
Mozart se reía de la monarquía, la burlaba. Y terminó en el osario común.
O acaso Fito Paez no se sacó la camisa del hippie de Rosario y su calzó la remera y el traje Armani? Está mal? No. solo que queremos que no nos jodan, que no nos cambien las cosas. Porque cambiar implica entrar en el cuarto oscuro.
O acaso Maradona no fue el ancho de espadas y ahora es un cuatro de copas. Y aquí el segundo fragmento de este texto anacrónico.
Diego Maradona. Cuando estaba cara a cara con Bianchi en las encuestas, la gente sabía que era drogadicto. Pero lo eligió. Y ganó y lo amaron y perdió y lo odian. Como si perder fuera palabra prohibida para un genio. Si presisamente perder es la escencia del genio. Lo que realza sus genialidades. Lo mejor de Charlie Parker fue grabado cuando la marihuana lo tenía perdido. Y lo que para Parker era una derrota, para nosotros los mediocres, esa derrota es música que va a quedar en la historia más elevada del Jazz.
Porque Maradona se drogaba en el 86, se drogaba en el Nápoli multi campeón de Italia y de Europa. Pero que bien nos caía que se drogara. Tanto, que nos sangrabamos las manos de eufóricos aplausos. Y los bolsillos llenos, vendiendo el producto MARADONA. Todos contentos. La nave va y no jode a nadie. El producto es perfecto. Y las notas de Charlie Parker conjuban estupendamente con la gambeta visible y la nariz encubierta de Diego. Vaya mierda que somos. Vaya flor de mierda que somos todos los seres humanos.
Porque -repito- compramos lo bueno. Mordemos la parte sana del durazno. Pero el durazno es un todo. Los machucones son parte de él. Y esa parte madura, más oscura también hay que morderla, amarla, saborearla, incluso es la parte más dulce. Esa podredumbre es hermosa en un todo con lo sano. Y no hago apología a las drogas ni festejo que lo haga, ni parece gracioso. Pero no falta el imbécil que lo piensa, que se queda con lo chico.
Siento que no entendimos nada y seguiremos siendo los mediocres abrazados al tronco de las certezas y de la seguridad. "el miedo de soltar la tercera pata, que nos deja bien parados" diría Clarice Linspector. El caballo con anteojeras del mateo, el niño que agarra a ese globo llamado mundo desde el piolín de la mentira.
Pero no nos escandaliza todo, porque en el fondo nos fascina.
Y Fernando Peña ya fue olvidado (un puñado de nada) y Maradona va a clasificar (porque no juzgamos a la Argentina, nos morimos por ver caer a Maradona) y hasta tal vez salga campeón y nos quedemos así, como el mono que se rasca la cabeza desde el otro lado de la jaula, con los superficiales gritos eufóricos y un enorme vacío interior. Una vez más, un puñado de nada.
Gustavo Bonino
Si querés, dejá tu comentario.
domingo, 16 de agosto de 2009
ENTREVISTA: CHARLY GARCIA.

Esta bien pudo haber sido una entrevista a Charly Garcia.
domingo, 2 de agosto de 2009
PIENSO...

que es perder lo que no sé,
lo que ya perdí.
En el deseo opuesto: que ocurra.
Y sin embargo soy un hombre solo,
como todos.
En el dolor de las mañanas.
En la trampa del tiempo.
En el tiempo, a veces de humo,
A veces de arena,
Siempre ajeno a la voluntad
caminamos en el aire de gelatina.
Mundo rojizo, pecera idiota.
Nunca llegamos a atraparlo.
Pienso en la corrosión de la moral
y de las muelas. Ambas me aterran.
Desde siempre los dientes amarillos
son el último paso a la bohemia,
pasillo de gala a la muerte
todavía no se de qué.
Pienso en las cosas que jamás sabré.
(vaya trampa ambigua en la que caí).
Cuantos secretos guarda la historia.
Quiza esté hecha de secretos, no de hechos.
Se me ocurre pensar entonces
que nos sostiene lo que
ni siquiera se sospecha. Lo aparente.
Ese espejo en donde te mirás
y no sos vos. Quien te dijo que sos vos?
Pienso en el tiempo que me queda
en mi cobardía, en mi egoísmo,
en mi sangre perpetuada en carne,
en el amor que doy y en el que me guardo.
En las historias que me guardo,
en mi habilidad de camaleón.
Mi insoportable y seductora vida de siddharta.
Pienso en el tiempo. En el cíclico.
Siempre vuelvo a lo mismo.
Aunque, como dijo el poeta:
Soy otro y soy el mismo.
Gustavo Bonino
sábado, 21 de marzo de 2009
CHISMES

Dos mujeres del barrio conversaban. Una le comentaba a la otra toda clase de chismes sobre una tercera persona, que ni enterada estaba hasta que los rumores de las calumnias en su contra llegaron y le causaron un gran daño.
Esa noche la mujer chismosa soñó que un dedo enorme la señalaba. Despertó agitada.
Al otro día, la chismosa, arrepentida, fue corriendo a ver al cura. Fue a confesarse por el mal infundado que había causado.
- Soy culpable de mi mal? acaso un chisme entra dentro de los parámetros del pecado? - dijo la mujer muy compunjida.
- Sí!, le gritó el cura. Además de ser culpable, eres mala y juzgaste sin saber! - replicó con cierta ira, que luego moderó.
- Qué puedo hacer para remediar el mal hecho? - dijo la chismosa, agitada.
- Ve a tu casa, toma una almohada, luego una cuchilla, pon la almohada contra el techo hazle un tajo fuerte.
- Eso es todo?, preguntó la mujer.
- No!, respondió el cura. Luego de hacer lo encomendado, regresa.
La mujer se fue a su casa sumergida en el sentimiento de quien hizo algo irremediable, de quien lastima gratuitamente por aburrimiento, por ignorancia o por envidia.
Apenas llegó, la pobre mujer tomó una almohada, el cuchillo y comenzó a tajerala. Luego volvió a la iglesia muy confundida y preguntó al cura que más hacer.
El cura replicó.
- Plumas...
la mujer quedó helada. El cura insistió.
- Plumas, no es eso lo que salió de tu almohada?
- Sí, dijo la mujer... Plumas por todas partes, volando en el viento.
-Exacto!, dijo el cura. Eso es el chisme!.
Esto va como un regalo a las personas chismosas, que se meten en la vida de los demás cobardemente, sin saber, sacando conclusiones de perfumería, poco ciertas. Connclusiones que pueden lastimar gratuitamente y sin mayor senido que el de la ignorancia y la maldad.
Especialmente a los que juzgan mi vida de pareja, de padre y hasta mi forma de vestir!. a los que juzgan y me ensucian en nombre de una falsa preocupación que jamás demuestran en los hechos, sino solo en el chisme, en la palabra que lastima.
Gustavo bonino
sábado, 7 de febrero de 2009
Siddhartha...
Me abandono para encontrarme. No buscar es el natural camino a encontrar.
Gustavo Bonino
martes, 23 de diciembre de 2008
FELICIDADES CON TODAS LAS LETRAS

sábado, 22 de noviembre de 2008
IMPERDIBLE: REVISTA OFF EN EL ESPACIO GIESSO

miércoles, 12 de noviembre de 2008
POESIA VERTICAL - ROBERTO JUARROZ

lunes, 10 de noviembre de 2008
ESTO NO ES UNA PIPA

SURREALISMO + SURREALISMO = POLÍTICA ARGENTINA
Argentina está a punto de jugar la final COPA DAVIS. Esa tan soñada ensaladera de plata que jamás, ni en tiempos de Vilas, pudimos obtener y que ya se nos escapó en dos finales anteriores. De visitantes.
Bien, resulta que ahora tenemos la bendición, no solo de tener a Del Potro y a Nalbandian, sino la de poder jugar de locales que, para los entienden de esto, es un veinticinco por ciento más de chances a favor del local. Por qué?
Por la gente. Por su fervor y su astucia para alentar, para ensordecer a cualquier rival o levantarle el alma a nuestros jugadores si lo necesitan en determinado momento de bajón anímico.
La idea inicial, la lógica, la normal era jugar en Córdoba, en cancha rápida, superficie que molesta a los españoles, los futuros rivales, en donde Del Potro y el Rey David, nadan como peces en el agua. En donde Nalbandian no solo es local, sino adorado como nadie. Tenemos allí un hermoso estadio techado con casi doce mil localidades. Listo, terminado, sin problemas. Sin necesidad de gastar dinero en construcción.
Pero no. Córdoba es un territorio en donde los K no se sienten ni locales ni cómodos. ACLARACION: No soy cordobés, ni tengo partido político. Solo tengo sentido común.
Dónde se va a jugar entonces?
En Mar del Plata. En terreno K. En los dominios del Gobernador Scioli. Cuando me enteré de semejante disparate pregunté: OK, supongo que en Mar del Plata habrá una cancha para más de doce mil espectadores, lista para el evento y apta para todo público.
Respuesta: No. Es una cancha con seis mil quinientas butacas. Se gastaron USD 700.000 dólares (al reverendísimo pedo) para llevarla a once mil quinientas. Pero adivinen...
Sí, se gastó todo ese dinero, pero NO, (Magritte, te amo!) no se terminó de contruir y quedó un estadio emparchado de nueve mil quinientas butacas.
Veamos, dijo un ciego: Al final se hace en Mar del plata, gastando USD 700.000 y el resultado es que tendremos espacio para que alienten dos mil espectadores menos!!!!
No es genial?
Sí, lo es. Pero, como dicen los magos sin recursos, "esto no es todo amigos, acá lo mejor". Las nueve mil quinientas localidades serán repartidas de la siguiente manera:
- Tres mil entradas serán prioridad de la AAT que las ditribuirá a federaciones y clubes asociados. El remanente, si queda, se pondrá a la venta al público en general.
- Mil entradas serán para el público en general (los valores de los abonos van desde los $1000 hasta los $4000, dependiendo de la ubicación).
- El gran resto, el grueso de los boletos está fuera del circuito comercial ya que se asigna a la parcialidad visitante, protocolo, delegaciones, sponsors, etc.
Menos de mil hinchas, de los que alientan, de los que gritan, si tienen entre $1000 y $4000 pesos para poder asistir, irán. Sino, seguramente la parcialidad española, que tiene un abultado número de entradas a su favor, tan a favor como el tipo de cambio, vendrá y será local fuera de su país. Cómo en las épocas del Virreynato. Esto es así de claro. Así de vergonzoso.
Qué dice a todo esto el organizador del evento, Fernando Marín? "El fervor de nuestros hinchas va a saber suplir la merma de público".
Qué logramos con todo esto? Que la gente no acceda, que la política se meta donde no debe y que jugadores como David, que dan todo, que resignan plata por vestir la camiseta argentina, se sientan molestos y con justa razón.
ESTO NO ES UN NEGOCIO! (Y TE LO MUESTRAN EN LA CARA).
Pienso en Scioli que fue deportista, pero olvido que también es un títere. Ahora entiendo por qué el destino le quitó una mano. Sabía que sería político.
Cuánto asco me dan los K, los Menem, el tibio y cagón de Cobos, todos!!!.
Gustavo Bonino
viernes, 7 de noviembre de 2008
miércoles, 5 de noviembre de 2008
CINE: LA EDAD DE LA IGNORANCIA

CINE
Es la última película de la trilogía de Denys Arcand iniciada hace más de quince años con "El declive del imperio americano" y que posteriormente le reportó un Oscar por "Las invasiones bárbaras", la segunda película. La edad de la ignorancia es, básicamente, un enfoque dual: por un lado se ve la sátira sobre el mundo moderno, sobre lo perverso que es el “sistema” en el cual estamos obligados a girar y por el otro, se vislumbra una reflexión acerca de la moral de nuestra época. Cuál es el límite de la creciente “modernización” de la vida del ser humano?.
Arcand nos vuelve a mostrar un mundo fragmentado -en lo que a las relaciones humanas se refiere- desde la lente de uno de sus personajes. Así como en las Invasiones Bárbaras el protagonista es un intelectual idealista que “cae” en un hospital público con un cáncer terminal, olvidado por sus suyos hasta llegar, con el correr de la película, a reunir a sus hijos, colegas, amigos, se ex esposa y un par de amantes; en La edad de la ignorancia, el protagonista es el arquetipo de la clase media del primer mundo. Un empleado del gobierno de Quebec, con dos hijas a las que se las ve -literalmente- durante todo el rodaje, conectadas a todo menos a su padre: mp3, consolas de juegos, algún novio, etc., con las cuales no tiene la menor relación; y con una mujer desentendida de su hogar, “reina de la comida congelada”, obsesionada por brillar en su trabajo, corriendo detrás del slogan de American Express: Pertenecer, palabra santa en el sistema del “amercian way of life”.
Dos hijas de las que realmente no sabe nada, una mujer enamorada de los compromisos y ataduras del sistema y una madre moribunda, a la cual visita diariamente a un hospital público, son los afectos que rodean al personaje de Jean-Marc, interpretado por el actor Marc Labreche.
Semejante dosis de incomunicación familiar, sumada al perverso “mundo Kafkiano” con el que tiene que lidiar desde hace décadas, todos los días en su puesto de trabajo para el gobierno de Quebec, en el que desempeña la amarga tarea de escuchar y derivar a un laberinto imposible, las quejas de los ciudadanos que van quedando fuera del “incompresible sistema”. Jean-Marc entonces toma una decisión.
Ante tamaña realidad diaria e incapacitado de reaccionar (como si su natural rebeldía estuviera atada de pies y manos) el pobre Jean-Mac se inventa otra vida. Sí, una vida paralela para evadir la real. Decide vivir una vida de sueños. Así, va sustituyendo sus grandes fracasos, frustraciones e imposibilidades por sueños en donde es un hombre exitoso: Un escritor multipremiado, un hombre que logra atraer a cuanta mujer se le cruza, Un opresor de quienes lo oprimen en su vida real. En una palabra, un Quijote del siglo XXI.
Al igual que Kevin Spacy en American Beauty, Jean-Marc forma parte del arquetipo del hombre residual en la modernidad líquida actual, de la que tan brillantemente nos advierte Sygmunt Bauman.
Acechado por su condición de "outsider" y sin salida -su mujer lo abandona por un tiempo, sus hijas no le dirigen la palabra y su madre muere- Jean-Marc decide retirarse de TODO (vence o es vencido por el sistema?) y se hospeda –se entiende que de manera definitiva- en una casa en la playa que era de sus padres, lejos de todo y de todos.
Esta polémica y criticada película de Arcand muestra lo que todos los días vemos sin ver. La degradación y el reciclaje que el sistema hace con todo aquel que no se adapta o, para ser más precisos, con todo aquel que no se aferra, que no logra aferrarse con uñas y dientes a una resbaladiza, desquiciada y colapsada realidad actual.
Gustavo Bonino
viernes, 10 de octubre de 2008
PARA MIS MELLIS DEL ALMA

jueves, 9 de octubre de 2008
INSTANTÁNEAS

La Mimi dio unos pasos hacia atrás, sin quitarle los ojos bañados de encima. Así, tomó del suelo un bolso de cuero marrón. Quieta, no abandonó ni un rato su mirar. Julio ya de espaldas a ella, se alejaba con pasos sabidos.
LA MIMI
(TOCANDOSE EL VIENTRE) Qué le digo si algún día pregunta?
JULIO
Nada.
LA MIMI
(PARA SI) Nada. (GRITÓ LUEGO) Será suficiente?
JULIO, AÚN DE ESPALDAS, HIZO UN GESTO PARA SIEMPRE.
JULIO
Pregúntaselo a él. Para eso volviste.
martes, 7 de octubre de 2008
SOBRENADA
martes, 30 de septiembre de 2008
ANÁLISIS DEL CUENTO: LA NOCHE BOCA ARRIBA DE JULIO CORTÁZAR

ANALISIS DEL CUENTO: LA NOCHE BOCA ARRIBA, DE JULIO CORTÁZAR.
Hay autores de la literatura fantástica contemporánea o, para ser más precisos, hay relatos que recurren al “hecho fantástico” como un modus operandi para torcer situaciones ordinarias y llevarlas al plano de lo “irreal” y resolver una historia. Cortázar es uno de ellos. Nos basta un ejemplo para comprobarlo: Autopistas del Sur, por ejemplo, en donde un simple embotellamiento de carros en una autopista francesa se transforma en un caos que llega al límite de lo real, quiebra la barrera y ya pasa del lado de lo fantástico. Carros que están durante días atascados en donde se crea una microsociedad, un pequeño mundo que nace a partir del hecho fantástico.
Pero Cortázar es un autor que no limita su producción literaria solo a transformar un hecho normal en algo fantástico, como lo hizo con: Queremos tanto a Glenda o con Las ménades. Va más allá. Y este es el caso de un cuento muy curioso: La noche boca arriba.
Borges solía recordar, cada vez que podía, el sueño de Chuang Tsu, quien soñó que era una mariposa y al despertar ignoraba si era Tzu que había soñado que era una mariposa o si era una mariposa y estaba soñando que era Chuang Tsu.
En La noche boca arriba, Cortázar recurre a este recurso. La del soñador soñado. La trama cuenta, básicamente, la salida de un muchacho de su trabajo en su motocicleta. Ya es tarde, conduce rápido con una aparente felicidad hasta que atropella a una señora y se accidenta. Cae al pavimento y la moto se le viene encima. A partir de ahí Cortázar utiliza el método del buen cuentista: minimiza/aliviana, con mucha solvencia, la tragedia. El accidentado, que no tiene nombre y este hecho no es casual, llega a una clínica en donde es enyesado y puesto en una habitación junto a otras treinta personas, en condiciones de cuidado.
Es acá, en este punto del cuento, en donde ocurre el hecho que trasciende lo fantástico para ir a lo sobrenatural. El muchacho, rendido de cansancio por todo lo vivido, se duerme y entra en un sueño (al igual que Chuang Tsu). En ese sueño, el protagonista se encuentra tratando de huir de los aztecas. O sea, su sueño se remonta a la civilización azteca, a la cultura prehispánica en Meso America. Inmerso en el sueño, lo que le llama la atención es el olor. Un olor distinto, de otros mundos. Otras épocas. El muchacho, en su sueño, pasa días escondiéndose del enemigo hasta que es capturado y su destino es la muerte. Aquellos hombres lo elevarán a lo más alto de un altar, en medio de fuegos rituales de una ceremonia mortal. Agitado, de despierta. Se da cuenta que todo ha sido un sueño. Un compañero de habitación le explica que seguramente delira a causa de la fiebre, “a mi me pasó”, lo consuela. Ve camas con gente convaleciente a su alrededor, ve una luz violeta tenue que, lentamente, se apaga.
Entonces viene lo maravilloso del cuento, el conflicto central. La luz violeta de la sala se apaga y el muchacho entra nuevamente en su sueño, que se torna real. La angustia de vivir dos realidades sin saber cual de las dos es la cierta. O acaso ambas lo son?.
Apresado y puesto boca arriba (al igual que en la camilla del hospital), preparado para ser sacrificado por los aztecas en medio de fuegos fatuos y coros infernales, el muchacho logra despertar por última vez para verse ya rendido, ya muy cansado como para permanecer ahí, en el hospital. Hace un esfuerzo por no caer en el sueño, por no ir del otro lado de la realidad, como una chaqueta reversible: cuál de los dos lados es el real?.
Ya entrado en el sueño, como indio moteca apresado por los aztecas, se da cuenta que el otro, el muchacho sin nombre, el muchacho del sueño (Chuang Tsu), estaba siendo soñado por la mariposa. Qué él, el chico de la moto no soñaba, sino que fue soñado por el otro, el indio moteca que se dirigía a su inexorable final, con el sacrificador azteca ya cerca de él, en un tiempo remoto. Ese indio apresado, soñó mientras estaba en la antesala de su muerte, que iba por extrañas avenidas de una ciudad asombrosa, con luces verdes y rojas que ardían sin humo ni llamas. Iba, en sus sueños, montado en un inmenso insecto de metal bajo su cuerpo, hasta que cayó y quedó tendido boca arriba, con sus ojos cerrados, en medio de todos los fuegos.
Gustavo Bonino
jueves, 11 de septiembre de 2008
SOBRENADA: DIA DEL AUTOR

Hoy, en el día del autor, siento una gran confusión. No tanto por la fecha ni por las personas que viven, que comen, expresándose con la palabra escrita. Sino por el significado que conlleva esa magnífica palabra: AUTOR.
Desde luego empezaré hablando de mí, pero no por vanidad, sino para ilustrar un poco lo que intento plasmar en esta página, que tal vez ni merezca ser leída. Recuerdo que a los seis años, mi abuela, la esposa de Alberto Vacarezza, me regaló mi primera biblioteca Billiken. Pienso en algunos títulos: Robinson Crussoe, Bomba: el Niño de la selva, 20 mil leguas de viaje submarino, La isla del Tesoro, de R. L. Stevenson. Más tarde llegaría el cine: All That Jazz, La guerra de las galaxias, E.T. y otros.
Crecí entre estos libros, entre amigos y primos, con los cuales jugaba a ser pirata, marino o soldado o un chico escapando en una balsa, a la manera de Huck Fynn. Mi madre puede dar fe de esto. Leía como ahora lo hace mi sobrino Facundo, con Harry Potter. O sea, crecí en un mundo de fantasías, de fantásticas aventuras. Yo no sabía absolutamente nada de ediciones ni de autores y apenas si podía seguir las líneas de esos entrañables libros con mi dedo para no perderme. Pero una magia me atrapó. Yo sabía que ahí existía una puerta a un mundo que, desde luego, en Palermo o en Almagro no alcanzaría a ver. Hoy, a la distancia comprendo que Blind Pew, ese pirata zorro o que Hyde estuvieron en mí desde siempre. Qué la atracción hacia la literatura estuvo desde siempre. A los doce años, tía Charo me regaló mi primera máquina de escribir. Una Lettera 22. Ahí comenzaron a brotar en mí Hyde y Jekyll. Cometí el error de escribir porque otros grandes lo hicieron. Un impulso me ganó. Ojala no lo hubiera hecho nunca. Ojala hoy pudiera tener un quiosco o una empresa sin la menor culpa. Sin pensar que se me está yendo la vida y le estoy dando la espalda al escritor. Hyde no me deja en paz. Trabajé en oficinas varias siendo Jekyll. Pero Hyde no dejó ni un solo día de acompañarme, de mostrarme que yo soy el otro. Que mi sendero, como en el magnífico cuento de Borges, se bifurca y da hacia una biblioteca y no hacia una oficina. Pero no estoy tan seguro. Y así andan Jekyll y Hyde, peleando en mi cabeza. Riéndose de mi cobardía. De mi indecisión. Hubiera sido mucho fácil ser lector. Desde una cómoda oficina, leer a Cortázar, a Rulfo, a Sándor Márai, a Ann Michaels, pero no puedo. Y una fuerza que no llega a ser tal, como la leche que está por hervir y se calma ante el cese del fuego, me anima y luego acalla. Me enloquece. Me dice que mi destino es literario. Pero veo alrededor a gente que se dice “autor” y no sé que pensar. Estoy perdido. Siento, esto me ocurre muchas veces, que no soy digno de Borges, de Moliere, mucho menos de Shakespeare o de Tennessee Williams. Ni siquiera soy digno de Vacarezza, de cuya obra descreo.
Me pasa un hecho curioso. Yo, que no me siento digno de poder tomar la pluma o la posta de otros que lo hicieron mejor, me encuentro con que varios lo hacen. Escribir se ha puesto de moda. Todos pueden escribir. Muchos ganan dinero y hasta son ricos con la Literatura. O sea, con la prosa, la lírica y el drama.
Esto no debería ocupar mi tiempo. No debería importarme. Pero hoy es el día del autor y pienso (acá hay un poco de enojo de mi parte, lo confieso) en la cantidad de personas que se hacen llamar autores, sin tener conciencia de lo que esa palabra significa. Tal vez sea eso, tal vez para ser autor se requiera de un poco de inconciencia, de valor, de arrojarse al vacío. Repito, pienso en Cortázar y me parece un suicidio, más que un acto de valor.
Como vivimos en la “era digital” es lógico que mucha gente se vuelque a escribir para la T.V., el cine, los medios gráficos. Hay que comer. Cuantos de esos autores tienen la valentía de tirarse. Y aunque no tengan nada interesante para contar, encuentran al público que los lee. Admiro el valor de esa caída. Ese logro al que yo no accedo. Al que no sé como acceder.
Si esta situación es real, si hay miles de personas que escriben por moda, por ganas, por vocación y el producto resultante es, por llamarlo de alguna manera, pobre o vago comparado con autores como Pessoa o Marai que ni siquiera conocieron la fama, el dinero o el éxito en vida, se me planta delante una pregunta capital: Todo aquel que escribe –aunque gane dinero y viva de ello- es Autor?.
No tengo la respuesta. Cada uno va a defender su posición y seguramente será sólida y suficiente. No desmerezco a nadie en particular. No envidio ni me vuelco en contra de nadie. En todo caso, el único responsable de mi mareo, soy yo. Tengo tantas incógnitas…
Por qué, por ejemplo, la gente que escribe para los medios, corre todo el tiempo?, hasta cuando no es necesario hacerlo. Tal vez el talento se suple corriendo?
Cómo se demuestra el talento en el medio de la locura, de las corridas? Existen, pude comprobarlo, ciertas reglas, ciertas lianas, para no caer, para subsistir como autor en esa vorágine:
Sé un buen escritor de remates harto repetidos y de frases fuertes (aunque sean vacías).
Escribe rápido aunque tengas tiempo.
Corre, corre y corre cuando te mire un productor. Habla agitado. Y cuando no te mire nadie, haz lo mismo, corre, corre y corre por las dudas, para no perder la costumbre.
No leas libros, no es tan importante. Valorarán más tu velocidad al escribir frases impactantes al oído y huecas al sentido, que tu talento y ritmo natural.
Aprende de los diálogos que abundan en los medios, no de Armando Discépolo o de Tennessee Williams. Eso no deja plata.
Acuérdate el nombre de todos los actores y llámalos por el nombre de pila. Por ejemplo: China Zorrilla se dice "China". Mercedes Morán es: "la Morán". No importa si jamás viste la película Mi Tío o no leíste el Siddartha, de Hesse.
Copia, NO PIENSES ni trates de hacer algo nuevo: los custodios de los productores y editores te vigilan, celosos.
Ríete del chiste del productor, del editor, aunque sea una idiotez. Celebra sus ideas aunque sean pésimas y si se da cuenta de ello, recula con él, palmeándolo en la espalda.
Grita fuerte: los productores y editores escuchan, no leen.
En los medios hay gente que no tiene idea de que la palabra inmadurez se escribe con Z. No te preocupes, nadie lo notará. Jamás delates ese error. Haz la vista gorda. Qué importa una Z si el negocio marcha bien.
Devora, destruye al que intente hacer algo bueno, algo nuevo. Ahógalo, no lo dejes nacer. Estas perdonado. Desde Jesús hasta hoy, ocurrió siempre.
Búrlate de los mayores. Ríete de Migré, de Tato o de Olmedo. Celebra las novelas que valoran la cumbia y el hablar sin sentido alguno.
"No hay tiempo", repiten como un rezo sagrado. Se trabaja sin orden. Sin paciencia. Sin metodología. Sin enseñanza. "CUANDO HAY ORDEN NO HAY NADA QUE HACER" reza el TAO TE KING, que adorna, polvoriento, a tantas bibliotecas.
Cuanta pobreza tienen los muchos libros que se escriben, atiborrados de frases hechas, copiadas, de clichés, de falsa contundencia. Refritos y polución. Se terminó la magia? Y la Isla del Tesoro? Y Babilonia?
Veo asombrado a un ejército de autómatas que se enriquecen escribiendo malas copias. Pornografía barata. Porque hasta para copiar se necesita cierto talento.
Me intranquiliza que pensar que si esos autómatas se enriquecen, es porque gustan. Entonces yo empecé mal. Con el pie izquierdo. Y hasta quiero maldecir aquel día en que la Lettera 22 llegó a mis manos.
Estamos rodeados de locos apurados que escriben barbaridades. Que piensan con el hígado. No imaginan. Copian fórmulas exitosas. Un ejército de ignorantes tomó a la palabra Literatura. Y, como los personajes de CASA TOMADA, nos dejamos invadir. No hicimos nada.
Estoy aprendiendo... El talento, al menos en este país, no se valora tanto como la sagacidad. Y está bien si es así. Solo quiero tenerlo claro. Para luego aceptar o no las reglas del juego. Quiero saber contra quienes tengo que luchar el día que me anime y entre en la batalla.
El talento natural es la amenaza de los mediocres. A los dinosaurios no les gusta la música nueva. El baile es para pocos y la admisión la manejan ellos.
Tengo que desaprender y adaptarme?. No sé si soy digno de esa respuesta. No creo ser autor, escritor o dramaturgo. Hyde y Jekyll siguen pasándose mis dudas como si fueran una pelota que no logro atrapar para ver de que lado del festejo estoy, en un día como hoy.
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Gustavo Bonino (En el día del autor)
sábado, 30 de agosto de 2008
POESIA - ANOTACIONES DE UN SABADO

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domingo, 24 de agosto de 2008
NOTA - DAVID LYNCH - La belleza también vive en la oscuridad

viernes, 22 de agosto de 2008
INSTANTÁNEAS - DOS (POR CUATRO)

martes, 19 de agosto de 2008
SOBRENADA - El día que Sebastián Candás volvió a Ítaca.

Hoy, después de la noticia de la que me acabo de enterar, recuerdo por sobre tantos recuerdos, una mañana en Philadelphia. Eso es lo primero que se me vino a la mente.
Estaba en la casa de mi madre. Ese día se cerraba un ciclo y empezaba otro. Desayuné solo, después de haber pasado una de las noches más felices de mi vida. Sebastián, mi hermano de 26 años, había vencido a la enfermedad que lo acosaba desde su nacimiento. La pulseaba fue dura. Ese era el ciclo que se cerraba. Decenas de médicos especialistas (todos los años aparecía el especialista del especialista), clínicas y hospitales. La morfina para el dolor, internaciones de urgencia, inyecciones para lo que fuere. Hubo un momento en el que, literamente, no le quedaban venas sanas en los brazos. Hasta el kinesiólogo, que venía 2 y 3 veces por día a casa, ya era un integrante más de la familia.
Creo que siempre supo, mientras esperaba, mientras se alimentaba artificialmente y no conocía lo que era una "vida normal", que el ancho de espada estaba en el mazo. Era una cuestión de turno nomás.
Esa mañana en Philadelphia comprendí que todo esto había pasado. Solo tenía que bajar al garage, encender el auto e ir a buscarlo al hospital de la Universidad de Pennsylvania por última vez. Seby, que había entrado días atrás a un quirófano para su transplante, después de vivir los últimos tiempos con un respirador artificial, casi sin vida, se había salvado. Tenía el ancho de espada. Por primera vez en 26 años le había tocado y la muerte no tuvo más remedio que dejarlo en paz. No había forma de vencer a Sebastián Candás.
Recuerdo esa mañana, ya lo dije, como un ícono en los dias de mi memoria. Por primera vez en mucho tiempo me di cuenta de lo mucho que brillaba el sol, de lo lindo que era el verano en Philadelphia y sobre todo, que ir a visitar a Seby no era esta vez sinónimo de mala noticia.
Cuando llegué a la habitación, ya estaba listo. Esperando. Deshizo toda posibilidad de salir en silla de ruedas. Despectivo –como es él- al punto de la risa, le alcanzó un gesto para que la enfermera se diera a la fuga con la silla y no insistiera más.
Y rescato acá lo que más admiro de él. Supo quitarse de inmediato el mote de "enfermo". Se fue caminando y hasta quiso manejar. Me tienta pensar que fue él quien manejó en el camino de regreso a casa. Pero no quiero mezclar mi sensibilidad de este momento, con la fuerza de la verdad que tiene este relato. Sebastián Candás, mi hermano, salía de un transplante de pulmones, caminando por sus propios medios, como si hubiera entrado al hospital por un simple resfriado.
Muchos contaron y cuentan esta historia por amistad, afinidad o por atribución que no les corresponde. Yo la cuento como un integrante de "la troupe" de esa odisea y me siento un poco uno de los compañeros de Ulises en su intrincado regreso a Ítaca. Porque viví todos y cada uno de los días que llenaron 26 años de ese tremendo esfuerzo por no morir, sin en ancho de espadas en el mazo.
Llegamos del hospital a la casa. Mi vuelo hacia Buenos Aires salía en unas horas, creo. Tengo en mi memoria dos recuerdos indelebles de esos últimos momentos. La primera caminata que hizo Seby con sus pulmones nuevos, en la cual caminé a su lado, alrededor del complejo en donde vivían con mi madre, en Philadelphia, como ya conté. Él sentía que el aire le entraba a los pulmones. Pero no hizo mayores espamentos. Solo se detuvo a disfrutar de esa dulce y muy particular revancha, de la que solo él era protagonista. El resto, salvo la heróica lucha de mi madre, fuimos el aliento sincero, pero no mucho más que eso. El otro recuerdo es una frase de Charly García que le dejé clavada en el respaldar de su cama (jamás supe si la leyó, pero eso es lo de menos):
Y si es un día gris
Y no me quiero rendir
Espero que estés vos
Que sos el único que me conocés…
Esa fue mi última tarde en Philadelphia. Ya no hacía falta volver. Era un capítulo cerrado.
Hoy, 10 años después de aquel día, Seby está casado, tiene una profesión, una casa, un perro y su mujer está esperando no a uno, sino a dos hijos. Mellizos!. Vaya si la vida da revancha! La vida da revancha a quien la pide con el alma. Él que estuvo por dejar su vida tantas veces, no solo no la perdió, sino que está creando dos más.
Hoy, además de tener a Seby, tenemos una familia completa.
Escribir esta crónica de manera tan resumida y vaga es casi una falta de respeto, pero es algo que no puedo dejar de hacer. Contarles mi real estado de felicidad a través de la palabra escrita, sería un acto de vanidad literaria.
Por eso escribir esta carta o no escribirla es lo mismo. Yo lo hice porque es la mejor forma que tengo de agradecerle no haberse entregado nunca. Mis dedos hablan mucho mejor que mi boca.
Me quedo con todos y cada uno de los detalles de lo vivido. No olvidar el dolor es una manera de valorar la alegría.
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Gustavo Bonino
domingo, 10 de agosto de 2008
SOBRENADA: CATARSIS TELEFÓNICA.

CATARSIS TELEFÓNICA
11:30 PM
Juanita: De nada.
Yo: En qué andas?
Juanita: En un orgasmo auditivo con Pedro Guerra a todo volúmen, mirando una ventana y una taza vacía de café.
Yo: Sos poeta hasta para decir cosas triviales.
Juanita: Es que escuchá esto… "pero si amanece y no estás conmigo todo es desorden y andan los fantasmas bailando risas con mis pies" ¿no es maravilloso? Pedro Guerra.
Yo: Lo es.
Juanita: (EMOCIONADA) Estoy volviendo a escuchar los temas bajo cuyos efectos escribí mi última novela.
Yo: (SONRIENDO) Todo es cíclico, no?
Juanita: Eso es una posta. Necesitaba recuperar ese clima interno de cuando la "engendré" ahora que va a salir a la luz es como recordar esa noche que hiciste el amor y de la cual quedaste embarazada del hijo que va a nacer ahora.
Juanita: suponiendo que sabés cuándo se te pinchó el forro y acá se nos fue toda la poesía a la merda...!
Yo: Es que yo jamás cogí sin forro. Perdón con forro.
Juanita: buaaaaaaaaaaah!!!!!!!!!
Yo: Jamás podría acabar. Es algo orgánico.
Juanita: Bueno, espero que te hayas hecho muchos análisis hiv. Y tus amantes.
Juanita: Ok, bien. Acaba de pasar por la ventana el personaje de mi próximo corto. Cómo estás?
Yo: Bien, raro... todo junto. La vida me pasa con tu personaje. Indiferente.
Juanita: mmm. Qué necesitás?
Yo: Paz interior, creo. Más seguridad en mi mismo. Tal vez, dejar a Maggie.
Juanita: Vos parecés un tipo seguro.
Yo: Si, pero no confío en ella. Se me fue la confianza. Me hizo un par de cagadas y cuando pierdo la confianza en alguien, es muy difícil que me vuelva.
Juanita: lo hablaste con ella?
Yo: Sí.
Juanita: Uh, no sé si está bueno que me digas eso.
Yo: Por?
Juanita: Siempre fue como un karma para mí eso de ser "demasiado buena". Es como que te quita atractivo ser demasiado buena, no sé como explicarlo.
Yo: No entiendo, sos una mina muy atractiva.
Juanita: Te convertís es una detestable "hermana menor querible" puajjj!!!!
Yo: Que raro que pienses así.
Juanita: No sé, siempre que no sé dio una historia con un tipo pensé que era porque había asomado mi faceta "demasiado buena".
Yo: No entiendo... Insisto.
Juanita: Son esos fantasmas que cada uno se va haciendo en su cabeza.
Yo: Si, claro. Las inseguridades que todos tenemos.
Juanita: Yo siempre sentí que ser demasiado buena es sinónimo de espanta tipos.
Yo: No, para nada. Es una condición de mucha seducción.
Juanita: vos creés?
Yo: Lo sé. Hay tanta histérica suelta.
Juanita: Entonces me crucé con mucho psicópata suelto.
Yo: Es probable. Sos buena persona, hay algo mejor que eso?
Juanita: En la teoría no. En la práctica, eso me convertía en la mejor amiga del pibe que me gustaba a mis 15 años.
Yo: sí, eso pasa. Y te vas llorando, con la canción de Banana Pueyrredón de fondo.
Juanita: A partir de ahí uno esboza una teoría y el resto de la vida cree estar ratificándola.
Yo: Pero uno no debe perder la condición por un tipo o una mujer.
Juanita: Eso no lo podés hacer porque está en tu naturaleza.
Yo: Tarde o temprano la persona correcta llega.
Juanita: Sí, pero cuando llega tarde, en el interín, casi se te va la vida literalmente, pensando que nunca sos suficiente o que venís fallada de fábrica.
Yo: Que loco, yo te veo linda, buena, todo. Y estoy seguro que muchos te ven así.
Juanita: Qué pelotuda, te cuento esto y lloro. Soy de moco fácil, qué va a ser...
Yo: Bueno, otra ventaja. Yo jamás logro llorar.
Juanita: Ojo, no me faltó levante pero adentro mío se hizo un mundo donde nadie me iba a querer.
Yo: Dios, vas a amar y ser amada muchas veces. Ademas estas con Andrés.
Juanita: Bueno, pero te estoy hablando de mis años negros, donde sentía que no era "amable" o "elegible"
Yo: ya pasó.
Juanita: Que nunca alcanzaba lo que tenía para ofrecerle a un tipo.
Yo:Más de lo mismo. Creciste y ahora sos una morocha que está buena... Honestidad brutal.
Juanita: Buenísimo, eso es lo que a veces (lamentablemente) se precisa escuchar.
Yo: Preferís estar fuerte a ser buena.
Yo: Ahora la seguimos, dejé la comida en el fuego y se me quema.
1:30 AM
Juanita: necesito de tu ayuda urgente.
Yo: Para eso estoy.
Juanita: si?. Me llamabas en un rato... Pasaron varias horas.
Yo: En que puedo ayudarte?
Juanita: vos vas a decirme exactamente lo q necesito escuchar
Yo: ok
Juanita: tengo miedo con respecto a la novela.
Yo: miedo a qué, o miedo de qué?
Juanita: vos sabés...
Yo: voy a decirte lo que realmente pienso luego de haber leído la crítica.
Juanita: uh... pará q me acomodo
Yo: La novela va a ser un éxito. y te voy a explicar porqué.
Juanita: (SONRIE) dale. Me acomodo.
Yo: vos escribiste algo profundo, escribiste sobre los vínculos, sobre la capacidad de amar, más allá de las fronteras. Seguramente el editor captó la mitad de eso y ciertas delicadezas o giros no los pudo ver, porque los editores y los críticos son gente muy básica. La ventaja de todo eso es que el prologuista le devolvió el brillo con su mirada. Lo que tal vez pase es que no todos entiendan el trasfonde de la novela y la tomen como una comedia romántica, si se guían por los desastres de edición que te hizo la editorial. Lo cual no esta nada mal. Eso es lo que la gente quiere leer. Por eso la editorial la llevo a ese plano. Va a ser un éxito. No la cambiaron tanto.
Juanita: mmm... bueno, lo del éxito es relativo. En general la situación del libro es dura. Va a ser muy importante tener tu mirada cerca el día de la presentación. Agendá, 2 de Octubre.
Yo: Ahí estaré.
Juanita: Va a ser tranquilizador que estés.
Yo: ahí estaré.
Juanita: vos no tenés idea, o sí, podés intuírlo, todo el amor, todos los sueños y las tardes que estuvieron atrás de esa novela. Para mí es muy importante porque más allá de la novela en sí, es como la comprobación de que no hay imposibles. Yo me lo repetí desde la primer tarde que me fui a un bar a escribir después de mi primer clase de Narrativa y desde entonces, no pare un día ni dejé de soñar un día que alguna vez algo mío apareciera en los anaqueles de una librería.
Yo: llegó el día
Juanita: lo deseé tanto, le puse tanta garra, tanta resistencia. Porque pasé de todo.
Yo: Ya pasó.
Juanita: Porque hace nueve años que voy a escribir a un bar todos los días esperando esto y por esto que llega un punto en que se te naturaliza la situación de ir a escribir como si eso fuera el fin
como si ahí terminara todo y cuando se da en serio decís "la puta! lo logré". Empecé con un cuaderno, una birome, un café con leche, encerrada en un bar sin contactos y yo siempre escribí como si al día siguiente viniese el Sr. Editorial Planeta a buscarlo al bar, desesperado. Recontra inconsciente.
Yo: es la única manera. Escribir es una necesidad, no un acto de vanidad o de rellenar las tardes
Juanita: yo me volvía de las clases de narrativa llorando todo el viaje en tren te lo juro, porque no quería vivir más, porque me faltaba amor y me rompía todos los huesos. Era muy loco porque durante la clase de narrativa me sentía la mujer mas plena y después se me acercaba gente en el tren para consolarme porque yo no podía parar de llorar y me aferré a eso en un punto para salvar mi vida también o eso sucedió sin darme cuenta.
Yo: de qué salvaste tu vida? me interesa eso.
Juanita: hace cuatro años mas o menos. Yo estaba una mañana en Valencia y había quedado el cuchillo del desayuno arriba de la mesa y yo lo miraba y pensaba "me lo clavo y ya está, para qué seguir?". No era capaz de hacerlo pero no tenía nada, no tenía un amor, no tenía guita, no tenía laburo. Lo único q podía hacer era escribir y cuando empecé a estudiar narrativa, fue para salir de los ocho meses mas oscuros de mi vida, te juro que tragué polvo, es indecible por eso me conmueve tanto. Por eso la novela representa para mí haberme aferrado con los dientes a un sueño para salir del infierno.
Yo: No conozco un solo día en el que no haya pensado en suicidarme, aunque sea un instante.
Juanita: es que si yo hubiese sabido esto... yo pensaba "si me voy , si no estoy, no le cambia la vida a nadie"
Yo: Siempre hay alguien en el mundo que te está pensando. Como dice Juarroz: "pensar en alguien se parece mucho a salvarlo"
Juanita: "existimos porque alguien piensa en nosotros y no al revés" de la peli Princesas
Yo: Exacto. That´s the point.
Juanita: cuestión: tenía la menor posibilidad de que esto pasara, no tenía un punto contacto de nada, ni computadora, y creí. Era una locura, pero yo me la creí.... Iba al cine y saltaba de la butaca y decía "yo quiero estar del otro lado". "Quiero escribir esa historia!". Transformé todo ese dolor que pasé en la novela que habla de la soledad en el fondo. A mi me quedó el corazón en la mano y lo exprimí arriba de la computadora.
Yo: Escribir es un acto de mano suelta, me dijo un maestro hace poco.
Juanita: y la escribí con la ilusión de que a otro le tocara algo.
Yo: Después soltá y seguí con otra cosa. pero está bueno que te tomes este mes hasta que se haga la presentación.
Juanita: si, un preparto.
Yo: un mes de mucho sentimiento.
Juanita: por eso es que necesito prepararme.
Yo: No te prepares (consejo).
Juanita: Tenés razón.
Yo: Relajá y dejá que salga.
Juanita: Sí, sí, mejor. Toda la razón
Yo: Es como disparar. Uno debe estar relajado hasta el momento de apretar el gatillo, sino perdés el enfoque.
Juanita: claro, en realidad, es un mes de relajar. Che, si no salgo ya a caminar imploto. Gracias por estar y por escucharme.
Yo: chau, andá a caminar.
Juanita: estoy para lo mismo, te presto mi oreja cuando quieras.
Yo: Lo sé. Beso.
Juanita: Qué vas a hacer ahora?
Yo: Es muy tarde. Momento ideal para matar alguna idea frente a la computadora. No sea cosa que la idea me gane de mano y se salga con la suya...
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viernes, 25 de julio de 2008
SECCIÓN: CON USTEDES... - EL ARTE DE COCINAR CONTANDO...

EUFORIA DE CHOCOLATE.



