GO, RUN AND RUN......!!!!!!!!!!!!

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jueves, 2 de diciembre de 2010

DIA ABURRIDO


Algunos dicen que la vida es un crucigrama. Vertical/horzontal. Luca y yo debíamos seguir esos parámetros tan pedorros? Dos vidas siguiendo el mapa de un crucigrama?. No. Me planté ante el desquicio de Ama, cuando me dijo "la vida es un crucigrama". Me niego a creer que la vida es eso, recuerdo haberle dicho.
Todo esto lo pensé en la barra de la cocina, mientras Luca masticaba su hueso yanqui y yo mi desayuno compuesto de sobras, requechos de algunos abruptos al hacerme el FRANCIS MALLMANN. Tan pelotudo soy, lo sé.

Siempre pensé que uno era el que debía conquistar el tiempo. Ahora noto que no, que el tiempo está afuera, del otro lado de mi apartamento, esperando ser usado. Y eso me dibujó en el rostro, una media sonrisa, esa que alguna vez empapó de amor a Gina.

Y Gina, en donde estará ahora? Caminando con su novio caniche? Y Ama? mejor no pensar en eso.

Así como suenan tanto las sirenas en NY, suenan también los ladridos de Luca, que su instinto lo obliga a negarse a mear en un parquet. (se escribirá así?)

Salí fuera del apartamento. Tenía una reunión con la gente de la editorial que me publicó el libro del blog, pero estaba bastante cargado para escuchar a gansos con corbata. Desde luego no respondí a ningun llamado a la BB que me dieron, suelo apagarla. Detesto las noticias, no importan su carácter, sean buenas o malas. Ya no tengo la capacidad de sorprenderme, porque por lo general la sorpresa viene con sorpresa.

Me fui a la cigarrería de Al. Como siempre, estaba regañando a algún indú de turno por no atender bien a algún cliente, cosa que me enerva. Me hizo traer un banquito y un puro. Fumamos juntos.
El silencio se adueño de la tarde.

Gustavo Bonino


miércoles, 1 de diciembre de 2010

EL VEINTIDOS





Recorrimos tantas tiendas en busca del vinilo de Hendrix y Morrison en vivo, en el Club de la Escena, año 1968. Yo lo tengo en CD, pero me volví UN-CHICO-VINTAGE. O sea un boludo de cuarenta y un años devenido en cool, que causa sensación si agarro a una desvalida mujer perdida en la noche, sola y aburrida o que causo gran tristeza si miro a una de veinticuatro y me mira con cara de lástima, mordiéndose el labio inferior en absoluto gesto de "estás totalmente fuera de foco".

Let`s there be love, suena a lo lejos, lindo, pero acabo de perder a dos mujeres. Mis dos mujeres. Just rememeber I¨ll be by your side... sigue esa misma canción... Y las dos estaban tan lejos, que podía sentirlas. Es como ver al croupier llevarse tus últimas fichas. Están ahí, pero ya no te pertenecen. Se alejan y van a caer en las manos de otro.
Y tanto Ama como Gina son fichas grandes, de esas que dan miedo apostarlas en una sola jugada. Si ganas, lo tenés todo, si perdés todo se fue en una sola ficha. Son mujeres no troquelables, no podés cambiarlas por varias fichas chicas. Es una y jugate. Yo perdí dos de una sola apuesta.  Aposté al 22, obviamente.  Dos fichas, dos plenos, dos derrotas y un dolor que será la alegría de tantos otros...

Estaré acabado? Será que ya no puedo apostarle a nada más?. Creo que no hay resto. Estoy agobiado. Buenos Aires, la familia, esta ciudad tan mía y tan lejana a mí, Gina, Luca, un Whisky doble que le pedí a Al que me invite por un bolichito que pasábamos. Luca atado a un poste, llorando becuase "NO SE PERMITEN ANIMALES" y yo buceando hacia el fondo de mí  mismo, a punto de darme la trucha contra el gritito del croupier:  NO VA MAS.

Gustavo Bonino


martes, 16 de noviembre de 2010

AMORES QUE MATAN, NUNCA MUEREN.


Luego de que Ama pusiera FIX YOU. Luego de haberle hecho el amor durante toda mañana hasta que el sol nos detuvo con su insuperable luz, luego de todo eso vino la noche. Gina paseando con su novio, un tal Ricardo o Roberto y Ama se fue con Kiara antes de que pudiese reaccionar… Un grito desautorizado se me atascó en la garganta y no pude gritarle “QUEDATE, SALVAME”. Hizo su bolso con la naturalidad con la que yo le pego a la pelota con el hierro siete, se acomodó, hizo foco en su golpe  y me pegó en el centro del corazón cuando la puerta de cerró y lo último que vi de ella fue su mano aún dentro de la casa, que cerraba el picaporte y, sabiendo que la miraba, me levantó el pulgar. Tuve que cambiar las lágrimas por una sonrisa que solo ella es capaz de sacarme. O tal vez lágrimas y sonrisas hicieron una comunión para unirse y hacerme fuerte, y juntas, vencer el detener a Gina y a Ama, que juntas me hacían pedazos.
Luego de que la puerta se cerró pensé en aquel día, hace tantos meses atrás, cuando aún teníamos sueños de casarnos y nos juramos un amor eterno,  Gina se hartó de mí y se tomó un avión a Buenos Aires.
De golpe me asaltaron las ganas de ir a Buenos Aires, pero tenía la ciudadanía que tanto me costó conseguir, y cambié a mi hermosa Buenos Aires, a mi gente, a mi hijo, por las escaleras que dan mi habitación.  Y Luca? con quien lo dejaba? Esto no es Buenos Aires, aca no viven el mecánico de confianza o la portera con ruleros que son capaces de matarse por vos. Acá la gente es fría. Y no es que esté mal. Son así y yo debía seguir las reglas del juego.
De pronto se me vinieron los amigos a la cabeza, es por eso que me mantenía algo cuerdo, mientras dos ríos capitales, como el Éufrates y el Tigris lo fueron cinco mil años atrás e hicieron de este puto mundo lo que es. Bien, yo era un mundo en miniatura, desarmándome -pieza por pieza- como un robot hecho de RASTI o un rompecabezas de cinco  mil piezas.
Anoche bajo el puente de Brooklyn… Ahora acá, otra vez solo, pensando en Gina y su novio, imaginándolos en esa vida rosa chicle que a ella tanto le gusta de un hombre. Y no la culpo, la entiendo. Entiendo porqué me dejó. Tiene algo que yo no. Consigue lo que quiere.
Y ayer la tuve entre mis brazos y le di un beso que solo bajo un puente se puede dar. Pensando también en Ama, tratando de adivinar si se iría a una aldea india en el centro de este país, rodeada de pieles rojas y caballos o si ya estaba contratada para ser la secretaria de algún diplomático o Banco de renombre, lista para subirse a un jet privado con un trajecito sastre, que solo una rea como ella puede lucirlo. Porque así es ella, no sabe nada y lo sabe todo.
Me serví de inmediato un vaso lleno de Whisky, el tercero (debía enfrentar de alguna manera tanta pérdida).
Puse la mente en blanco y me quedé escuchando la última estrofa de la canción que anoche me regaló Ama:  
“… and I will try to fix you”
Gustavo Bonino

domingo, 14 de noviembre de 2010

MUÑECO DE TRAPO



Llegué del encuentro con Gina al amanecer, empapado del rocío del agua, el viento que hace de spray con ella, la que corre por debajo del puente de Brooklyn. Empapado también del sudor que me provocaba el miedo a que Ama despertara, la corrida enloquecida ya que a esa hora y en ese Pier, no es nada fácil conseguir un metro que me lleve al Meat Packing.
Antes de llegar me detuve en la esquina de casa, miré si AL había abierto su tienda. No. Eran las seis de la mañana. Imposible. Menos un Lunes.
Entré al edificio de la manera más discreta que pude. Impecable hasta el segundo piso (mi parada).  Inserté la llave suavemente en la cerradura sin el menor ruido, no sea cosa de que Kiara o Ama se despertaran.
Por un instante me detuve. Pensé: "que estoy haciendo... de qué me escondo... y, sobre todo porqué. Después de todo era mi casa y más por arriba, ERA MI VIDA".
La llave giró con la lubricación delicada con la que se deslizan las llaves en New York. Sé que es estúpido reparar en este comentario, pero una cerradura en New York, jamás falla. Jamás.
Salvo que alguien del otro lado de la puerta, la trabe con el pestillo. Ese era mi caso. Mi puerta estaba trabada. Bloqueada.
- Ama, pensé agarrándome la cabeza... ya se dio cuenta de todo...
Y no me equivoqué. Una voz muy baja me susurró del otro lado de la puerta. Era Ama.
- Acomodate en el felpudo o andate a dormir a la cama de Gina... Lo dijo con una suavidad que me dio pánico.
- Abrime, le dije en voz baja, para no armar alboroto en el pallier.
De pronto sentí que pestillo se descorría. Entré. Pensé en tomar la delantera - la única forma de bloquear a Ama - pero Kiara dormía y todo el edificio también. Y como nuevo residente, no me convenía tener ningún tipo de problemas legales. Los americanos se deshacen muy fácilmente de la gente que les trae problemas, tengan o no razón. La molestia no les agrada. Y de mi aparatamento a un tribunal había una distancia de un par de días. Entré. Cerré la puerta y me recosté sobre ella. La nuca de Ama estaba a unos metros en el blanco sofá.
- Estuviste con ella...
- Sí, respondí. No tenía ganas de entrar en un juego de mentiras absurdas y menos con Ama, que no tiene el menor temor de hacer lo que quiera en cualquier momento. Ama es de esas mujeres que te dan todo y te lo quitan. Y lo hace con un gesto, con una sutileza... Sin mirarme, de espaldas a mí, estiró su delgado brazo. comenzó a sonar un tema de COLDPLAY que versa... 

LIGHTS WILL GUIDE YOU HOME
AND INGITE YOUR BONES
AND I WILL TRY, TO FIX YOU.

Así, empapado de agua de puente y de lágrimas, me rendí. Ya no podía seguir en este TRUCO de a tres. Estaba conminado a recibir siempre los cuatro de copas. Me dejé deslizar por la puerta mientras un primer rayo de sol me daba sobre media cara, los acordes eran cada vez más fuertes.
Ama lentamente se incorporó del sofá y se mostró frente a mí. Estaba empapada en lágrimas... Estiró sus brazos. Con sus dedos hizo un gesto de "vení, dame un abrazo y olvidemos, al menos por un rato, toda esta verdad..."

La música se ponía más intensa, Ama me abrazó fuerte, como a un muñeco de trapo, un muñeco incapaz de tomar desición alguna...


Gustavo Bonino

domingo, 31 de octubre de 2010

Bajo el puente

La brisa nos daba sobre la cara, la noche bajo el Puente de Brooklyn es más oscura que la noche. La besé tanto que cuando nos desanudamos y mi boca fue a su oído para soltar alguna frase de amor, no supe por un par de minutos si estaba besando a Ama o a Gina. Mi angustia menguó cuando Gina me ganó la posición y susurró con su inconfundible ternura de gata mimosa "Te amo como nunca más voy a poder amar"

Suspiré... Temblaba como un arroyo. La abracé muy fuerte para no caer dentro de mi propio vacío.

Gustavo Bonino

viernes, 1 de octubre de 2010

NY - QUE HARIAS SI NO TUVIERAS MIEDO?


- Y cómo me enfrento con el libro?
- El libro... o la gente?, observó Ama.
- Qué mierda importa!!!. No quiero hablar de esa bosta! Qué es todo ese show ridículo?. No va a ir nadie, además...
- Lucho... lo cortó en seco Ama, con una sonrisa irónica estampada y lista para el remate...
- Qué!... le dije y me rendí ante su inevitable gol de media cancha...
- Qué harías si no tuvieras miedo...

Gustavo Bonino

martes, 28 de septiembre de 2010

TIRAME UN CABLE A TIERRA, GINA!!




Hoy es uno de esos días en los que tranquilamente me suicidaría. En realidad estoy tan aferrado a la vida como a la muerte. Me maravilla vivir y ver a Mati crecer (aun que estemos tan lejos ahora), a Luca mirarme sabiendo que, en su condición de perro, me entiende. Gina y olor de su piel, siempre tan pura y tan vil. Ángel y demonio. Sus cartas fuertes. Ama, Amalia Cedilla y la complejidad de su cerebro, lo que odio de ella, es lo que más amo.

Pero sí, a pesar de ellos, de mis amigos, de Al, a pesar de todo me suicidaría tranquilamente. Y lo estoy pensando papel y lápiz en mano. Haciendo la lista de la forma más agradable de morir. Porque quiero disfrutar, quiero irme como por un túnel “ALL THAT JAZZ DIXIT”.

Tengo tanto por qué vivir, pero unas ganas de matarme se apoderan de mí. No sé por qué. No sé por qué. No sé por qué, repito llorando porque la cerveza ya me pegó y potencia mi tristeza.

Listado de motivos.

Soy infeliz, mi forma de ganarme la vida dista de lo que realmente quiero, pero lo que es peor, dista de lo que realmente soy.

Quiero estar en pareja, pero quiero estar solo. Y no me banco ninguna de las dos cosas.

No tengo a donde ir. No soy de NY ni soy de Buenos Aires.

Estoy completamente deprimido.

Mis obras, las que moran en mi mente, jamás saldrán a la luz, aunque yo – mentirosamente – me diga que sí.

Etc

Etc

Etc

Es el final

Quiero llamar a Al, pero él está peor que yo. Quiero despertar a Ama que duerme abrazada a Kiara, quiero llamar a Gina y abrazarla. Y –debo admitir- la vida sorprende. Suena el teléfono. Es Gina.

- Hola, dijo suavemente.

- Hola dije y ella notó mi estado.

- Te espero en la esquina de tu casa en diez minutos.

- Sí, respondí y corté.

Bajé. Era Gina. Puntual. Imposible que falle. A diez metros sentí como el imán hecho de tiempo nos atraía.

Nos matamos en un abrazo. El olor de su piel me pone mal. Me hace llorar de ternura. Otra vez zafaba de la muerte. Mirarla era entender todo, era ir directo a cualquier colchón a escondernos de la torpeza de este mundo espantoso.

Ambos sabíamos que teníamos la fórmula química para salvarnos.

Gustavo Bonino

viernes, 24 de septiembre de 2010

PIER 45



"Estoy borracho, tomé Alplax y fume marihuana". Eso es lo que me dijo Al. "Estoy volando, estoy volando"

Al estaba con mal de amores. Ama y yo nos quedamos mirándolo. Gina estaba en un hotel que contrató desde Buenos Aires. Y yo con un nudo marinero en la garganta....

Al, como de costumbre, se enamoró de una puta que se enganchó en el PIER 45, en el Hudson River Park. solo Al puede llegar a encontrar una puta ahí.

Ese día, con Gina en un hotel y Ama con cara de culo, yo me quedé con Al toda la noche. Toda la noche pensando  en como resolver el crucigrama más difícil en cuarenta y un años.

Gustavo Bonino

jueves, 23 de septiembre de 2010

GINA´S BACK OR JUST COME?



"Llego en el vuelo 944, a las 16 PM, bueno que pelotuda, las 4 de la tarde. Me podrás ir a buscar : ) DALEEEEEEEEEEEEEE"

De golpe y porrazo volvía Gina. En realidad no volvía, simplemente venía. Que de simple no tenía nada. Ama, estaba parando con Kiara en Casa. Pero ese no era el problema sino la excusa para desviar a mi corazón. Gina tenía novio y estaba "bárbara" con Ricardito. Eran pan y manteca, Batman y Robin, pan y manteca. Y yo era, me sentía una botella de vinagre. Me revolvía el alma, las tripas, que Gina viniera. En carácter de qué?. Ricardito era parte del equipaje?. Si venía, en donde encajaba Ricardito y su estúpido nombre?. O, tal vez, la pregunta más acertada era: En donde encajaba yo entre ellos?.
No me animé a responder más que: "Genial, no te preocupes, yo te busco".
Eso era al día siguiente. Ella no respondió. No aclaró nada.  Esperaba una contraseña tipo "estás con alguien?"
Esa noche no dormí. hice tantas conjeturas que a las tres de la mañana, me levanté, prendí el I POD y puse Wise up de Amie Mann (ese tema me lleva directo a ella). Y me puse a anotar las infinitas combinaciones que podrían llegar a sucederse con la llegada de Gina. Ricardio, Ama, Gina, yo. Ni hablar de Kiara y de Luca. Explicar estúpidamente -frente a la cara-de-culo de Ama- que Kiara no es hija mía. Fui y vine por el extenso pasillo de posibilidades. Ama dormía. Y ese era el otro cabo de la soga que me ahorcaba. Explicarle a Ama. Valía la pena? Tal vez Gina venía sin su Ricardo y se hospedaba en un hotel. Tal vez Ricardo tiene casa en NY o lugar en donde parar. Eso era bastante probable, conociendo a Gina. Siempre al lado de un hombre sustentable. Eso me relajó un poco. Me clavé un alplax, una medida de whiskyy y a dormir.
"Me compré tu libro acá en Buenos Aires, estás más pelado en la foto, pero más lindo", versaba uno de los párrafos del mail. Lo cual era una caricia con la fuerza de un cachetazo. Mi libro en Buenos Aires?. Ya todo me superaba. Enloquecí de solo pensar como lo habrán editado. Por qué clase de filtro habrá pasado esa edición, seguramente maltratada por un Colombiano con todas las materias aprovadas en alguna universidad, destrozando a mi libro, que es solo un vómito lógico  después de tanto amague. Una desprolijidad con onda, algo original, nada más. Carente de todo talento y manoseado por un extranjero para su venta en la Argentina.
Llegué al aeropuerto hecho un trapo, aunque me vestí bien y me puse perfume. Pero los anteojos no me los sacaba ni en pedo.
Llegué tarde, como siempre. fui a una pantalla indicadora y vi que el vuelo estaba arribado. Corrí hasta el gate por donde salía Gina o Gina y Ricardito. Busqué desesperado su silueta, luego me concentré en parejas. Traté de mandarle un sms. Pero no hizo falta, estaba a metros de mí. Esperando. Mirando su celular. Reí.
Le escribí "estoy tan cerca, que vas a verme antes que a este mensaje". Lo leyo, a la distancia su risa era más hermosa aún. Sin Ricardito, thanks god!.
Giró la vista, ahí estaba yo empezando a llorar como un chico. Ahí estaba ella que vino hacia mí corriendo y solo atinó a besarme los labios.

Gustavo Bonino

miércoles, 22 de septiembre de 2010

DOMINGO EN EL SOHO



Los domingos de verano en el Soho no son los martesde verano en el Soho. Los domingos brota la gente del metro, de brooklyn, de Queens, de todos lados. Y el Soho, que ya no es más bohemio, sino una mini Quinta Av. pero con locales más modernos. El Soho de alguna manera me duele. Me recuerda a Gina y Ama lo sabe. Gina tan lejana siempre y tan presente acá, en este lugar en donde murió de amor por unos aretes de tres dólares o cuando se estrenó el local de Victoria´s Secret y se quedó toda una tarde comprando enloquecida por todo lo que significaba para ella estar en el estreno de la casa de ropa interior más "cool",  el sueño de la niña que soñó mucho y todo aquello de contarle a las amigas y las fotos y la cartera imitación Vuitton, todo ese mundo llamado Gina, tan trivial y tan genuino. Como de Cenicienta llena de bolsas de marca y una sonrisa imborrable en su hermosa cara.   

En cambio Ama amaba el Soho, no este. El Soho que conoció cuando llegó a NY y expuso un par de veces. Ahora el arte es una moda y vivir en el Soho te da status, no calidad artística. Andy y sus sueños. Eso ya pasó. Queda algún hueco en donde refugiarse. Pero el Soho los domingos tiene algo de salvación contra el Domingo, siempre tan deprimente.
Justamente ahí en el Soho estábamos Ama, Kiara, Luca y yo. Ama comprando excentricidades que luego se convierten en verdaderos adornos. Esa mirada especial. Como si viviera en dos dimensiones. Y ahora eran ella y Kiara. Demasiado, en el más amplio sentido de este adjetivo de cantidad.

ADN. La última vez que me comprometí con esa sigla fue con la profesora Confortí. "La de biología". ACIDO DESOXIRIBONUCLEICO. O algo por el estilo. Ahora esa sigla era una espada que con su filosa punta me acorralaba contra la pared. Ese sobre con el resultado a ver si yo era el padre de Kiara o no. Abrirlo. Debatirme en el cariño por la nena, la falsa fantasía de un imposible. La realidad de lo posible. Mi vida a pique o no... Abrir el sobre en un pasillo de azulejos verde agua y saber que Kiara no era mía. "Será solo mía" me dijo Ama, haciendo un bollo el resultado. "Padre y Madre", dijo y se mordió el labio inferior y se tragó los mocos con un gesto que sabía a reto al destino.

Ahí estábamos, ese domingo en el Soho. Kiara riendo porque Luca le chupaba los deditos para mimarla y yo, manos en los bolsillos abrazado por Ama, que con una mano llevaba a su hija y con la otra se aferraba a mi flaca cintura.
"Dean and Deluca" gritó al ver el negocio de exquisiteces más variado de NY. "Esta noche cocino yo".

Miré el cielo, una ráfaga de viento hizo que mi gorra se volara... La levanté, me incorporé, claro. Vé mi libro en una vidriera. Por un momento sentí que la vida tenía sentido. El sentido que yo estaba necesitando a cuatro manos desde los tiempos en donde prefiero ya no recordar...

Gustavo Bonino

jueves, 16 de septiembre de 2010

TARDE




Ya sé que es tarde. Ya sé que siempre para mí es muy tarde. que nunca llego... Que siempre estoy a punto y se me va la oportunidad de conocerte... A vos papá, a vos padrastro, a vos tía, a vos abuela -que no te despedí-, a vos tía Charo, que te pago con indiferencia el amor infinito que me tuviste (y nadie supo entender tu valentía, salvo cuando te lloremos, porque la muerte es la raya de la cuenta en el cuaderno, ahí se sabe el número. El número imposible del amor que te tenemos todos, a vos, tan valiente, tan quijote). A vos Nona, que tanto amor me diste… Y no logré vencer mi cobardía de ir a sostener una de las sortijas de tu ataúd. No pude.

Y siempre es tarde, para decirle a Mati que lo amo, a Coco un GRACIAS!, a Inga un te quiero o un ramo de flores...

Siempre es tarde, para la novela, la obra de teatro, el unitario, el libro de poemas. O la paciente guitarra.

Tarde para ser profesional, tarde para ser bohemio, tarde para estudiar Letras y dejar de mentirme. Tarde para los amigos, siempre relegados. Tarde para la familia, siempre olvidada.

Ya sé que es tarde. Que me perdí varios últimos abrazos de personas a las quise y quiero. También a las que odié.

Siempre es tarde, hasta para jugar -al menos un cachito- a rebobinar y darme cuenta de que es temprano.



Gustavo Bonino


domingo, 12 de septiembre de 2010

NY - WELCOME KIARA




La cara de un psicópata se me acerca. Estoy atado a una mesa metática, de esas que tienen en la morgue Judicial de Capital Federal, a donde fui a reconocer el cadaver de mi tía Celia. Se acerca tanto que le siento un aliento ácido, como a manzana verde o  a ensalada waldorf. Mis muñecas están hacia arriba, muy aferradas a la cama. contra mis muslos. En una mano tiene una hojilla de afeitar. Recordé una imágen de mi abuelo y su cara vieja, su piel de lija blanca. Esa imágen de la antesala de la muerte parada a mi lado: la decadencia. Desenroscaba la tapa porta hojillas de su màquina de afeitar. La misma con la que me afeito. Una de esas herencias de la que no podemos desprendernos. El placer del preparativo de la afeitada, con brocha y crema. El psicópata acercó la hojilla a una de mis muñecas.
- Al fin llegó, estarás pensando, relamiéndote, me dice dándo una carcajada maníaca. No respondí. No sabía qué... Prosiguió.
- Qué, no vas a decir nada? Ni siquiera un "gracias"?
- Quiero irme de acá, le respondí. Sudaba. Estaba empapado en terror.
Me gritó con energía brutal y un mechón se le vino a la cara y con la mirada de un solo ojo, pesado de odio, me respondió "No me hagas perder el tiempo, hijo"
- Tiempo es lo que te sobra! Rajá de acá!.
Asintió a mi comentario. Se alejó y volvió recardado de una furia controlada. La peor faceta de la furia. "Me llamás a cada cinco minutos y ahora que me tenés a tu servicio, escucho un "rajá de acá"? Sabés cuantos me reclaman en este momento?". Hizo el ademán, llevándose la mano a su oído, de estár escuchando a alguien, a muchos. "Cientos de miles y cuando te doy la oportunidad dorada, me pedís que me vaja?" Soltó una carjada corta. Como la tos seca de una persona vieja.  
- Quien sos?
- Quien sos? Me imitó burlonamente. Con su mano desocupada, se descorrió el pelo de la cara y puso su mano en el mentón y con toda calma respondió "Sos pelotudo o te hacés? y luego de su boca empezaron a salir frases mías, las cuales recitaba con el mismo tono de burla. "Cómo puedo matarme?", "Y si me empastillo y abro el gas?".  "Y si me pego un tiro?, pero en donde? que cagazo apretar el gatillo y sentir por un instante como todo se va, mientras por primera y única vez siento un ardor en la sien". "me tiro ahora, me tiro ahora delante de todo el andén, no doy más". Nos quedamos en silencio. De pronto se incorporó, tomando firmemente la iniciativa. Levantó la mano en la que tenía la hoja de afeitar, miró una de mis muñecas, se relamió asquerosamente y me tajeó....

Salto del banco de la plaza. Abro los ojos, una cara a cinco centímetros de la mía me está mirando y la miro, me quedo duro. No entiendo nada. Luego caigo en que todo fue un sueño. Esos cinco segundos en los que el tiempo tiene el mágico poder de meterte en al vigilia y el sueño al mismo tiempo. Ese despertar que bien podría ser el sueño eterno. Pero despeterté.  Reconozco la cara. Ama.
Trato de zafarme de ella pero me tiene agarrado de las muñecas.

- Ama... Digo con un hilo de voz. Ella sonríe. Está bronceada, el pelo más largo, y negro que antes.
- Leí tu libro. Me responde como si nada. Cuando yo espero que me diga si abortó, si tuvo al bebé, si es mío. Si era, si hubiera sido. Pero toda ella me desconcierta.
- Lo tuviste?
Ella señala un cochecito a un par de metros. Luca sentado al lado, jadeando, con la lengua afuera, feliz de haber vuelto a ver a Ama.
Lo tuviste.
- Se llama Kiara.
Con los ojos cargados le pregunté al oído si era mía. Me abrazo, sentí su sollozo por primera vez. Por primera vez la mujer más misteriosa de la tierra lloraba.

Gustavo Bonino


domingo, 29 de agosto de 2010

NY - RACONTO EN EL LAGO.





Hacer patito...la piedra chata rebotando contra el agua. "Hacer patito", pienso. Qué raros somos los argentinos. Busco la próxima piedra. Luca olfatea mi camino, su manera de dar su presente. Ese "acá estoy, te puedo dar una mano?". Aprendí a hacer patito en un lago en Córdoba, luego me hice profesional en alguna playa de la costa Argentina.
Ahora me sirve para matar este tiempo lleno de tristeza por el que atravieso. Mientras tiro piedras al lago de Central Park, pienso y no paro de pensar. Tanta pérdida acá, allá. Gina, que ahora está con Ricardo, creo que se conocieron en una clase de algo. Alguien de su talla, No recuerdo. Me lo contó, pero tiendo a olvidar o a desechar. Seguramente habrán coqueteado por mail y ahora estarán juntos. Así es el modus operandi de Gina. No la culpo. Más bien le deseo lo mejor. Creo que separarnos acá, en NY, fue lo mejor que nos pasó. Ella tiene tanto para resolver. Y sus amores son veranos de un par de años. No puede estar sola. Bueno, yo estoy solo y no la paso bien. Pero lo prefiero así.
Y Ama? habrá abortado? Será, fue mío? Donde andará?.
Acabo de hacer nueve rebotes en el agua, Nueve patitos. El nueve es mi número. Tengo que entregar la nota para el Blog y no se me ocurre nada. Creí que el lago, el parque me iban a desprender de la repetición. Pero no, ya venir a un lago a buscar ideas es algo harto trillado. Como los guionistas que se van a escribir a Colonia porque creen que la una ciudad con mágia les va a impregnar esa magia.
Me siento solo. Acá solo está mi editor del BLOG, un tipejo simpático, Al y un par de vagos que paran en la placita de Magnolia Bakery a tomar café con Cup Cackes y después un cigarrito. Buena gente, la mayoria cuentapropistas, artistas, diseñadores, skaters veteranos, ese palo.

Luca está con unas ganas de tirarse al lago que se muere. Lo enloquece que tire piedras, las quiere recuperar. Pero sabe que tirarse al lago es sinónimo de dormir afuera del depto.
Tantas veces como ahora es mi compañero de charlas. Y no tengo dudas de que conoce mis estados.

Gina y su amigo Ricardo, Ama perdida por el mundo, con o sin un hijo, en Africa, luchando contra la lepra o en Australia surfeando, con ese placer que le causa el peligro. 

Y yo tirando piedras y ejemplares. Salió mi primer libro con una selección de posteos que escogí, nada del otro mundo. Pero me va a dar la posibilidad de viajar a Europa? Argentina? Australia?

Me siento tan solo. Inmóvil y atento como un faro de mar. Acostumbrado, uno se acostumbra a todo. Atento. Solo. Melancólico. Exitoso?.

De pronto una chica.  Lo llama a Luca y lo acaricia. Me mira (ella). Me sonríe. Me tapo la cara con la mano (basta Gustavo!!)  hasta que se me escapa la sonrisa en devolución. Lo llamo a Luca y me voy.
Ella se queda inmóvil. Me saluda con cierto despecho.
Le devuelvo el gesto con un saludo tímido, insípido. No cabe un alfiler en mi vida sentimental.

Mientras caminamos de regreso, Luca me mira. Luca me entiende mejor que nadie. Y por ahora es lo que hay.

Gustavo Bonino

miércoles, 25 de agosto de 2010

NY - CORRER / CORRER



Correr, correr, saltar una valla (Gina) correr, correr, saltar otra (Ama) hasta deternerme.
Con Gina hace tiempo que no nos vemos. Ella está bien, con "bases sólidas" en Buenos Aires y siempre hay un amage de vernos, que vendrá, pasearemos como buenos amigos, esas cosas que se dicen a la distancia para llenar en vacío momentáneo y vacío. Cosas que no se concretarán. Cosas que se saben de antemano.
Y Ama... el misterio hecho mujer. Donde estará?. Pero que importa esa pregunta ahora, si ni siquiera sé de donde vino. Solo era una vecina. Nunca supe mucho más que eso. Y no fue falta de interés. No. Ella toda era una barrera. Ni siquiera era hermética. Al menos eso la hubiera ubicado en algún punto. No. Era... era... cómo decirlo?. Inalcanzable.

Y qué decir de mí. No mucho. NY, siempre NY. Esta ciudad que ya hace casi dos años que me alberga. Ya tengo la "green card". "El día que me la den, hago una fiesta de tres días", solía decir. Pero no fue así, me levanté una mañana, fui a una audiencia con un abogado de mala muerte, me la dieron, como cuando me dieron la vacuna contra el sarampión, y me fui. La apreté fuerte dentro del bolsillo. Pero no me devolvió nada. Fue como apretar una piedra o un paquete de pastillas REFRESCO. 
Ahora soy americano. Argentino. Y en el fondo me siento un paria a donde vaya. Porque no hay peor cosa que no ser "parte de...",

Eso me lo dijo Ama una tarde mientras hacíamos fideos caseros en casa. Tiró un fideo contra un azulejo (vaya hermosa´palabra, "azulejo").
Ambos quedamos mirando como se despegaba, lentamente, serpiente acercándose despacio, sigilosa, al conejo que me sentía en ese momento. Se despegó del azulejo. Ambos lo vimos caer. Ama se largó a llorar.
- qué te pasa?
- Estoy embarazada...
Casi cometo la torpeza de decir "de quien". Pero hacerle esa pregunta a una mujer como Ama era lo mismo que decirle "te amo" o "estas gorda". De todas formas estaba tan perdido todo...

Gustavo Bonino





lunes, 16 de agosto de 2010

NY - ROSARIO




Correr, correr, correr, correr... me detengo, agacho la cabeza, apoyando las manos en las rodillas, estoy agitado. El aire frío me entra en los pulmones, una sensación rara, como cuando te lavas los dientes y después tomás coca cola. Algo chocante. Levanto la cabeza,  humo me sale por la boca, no la veo. Agacho la cabeza. Río para adentro. Como puedo, agitado, río. "donde estarás estimada enfermita, hermosa?".

Desde ese día, mientras jugábamos a corrernos en el Central Park y de pronto se esfumó - hace ya un par de meses-  nunca más supe de ella. Pero que decir, esa es Ama. Se fue del edificio, supongo que del barrio, tal vez de Nueva York, pero no de mi mente. Su forma, ella toda me hacía bien ("me hace bien, tanto como hace mal, me hace odiar, tanto como querer").
El arte de la desaparición, su escudo, su esencia. Ama, cien por ciento.
Hice toda clase de conjeturas, tantas que Al ya me prohibió que se la nombre una vez más. "Me hartaste con esa loca y lo peor es que disfrutas de tu propio dolor, te tragas el vómito con placer".
Donde estarás Ama?
Una de mis conjeturas con más fuerza es la del CENTQUATRE. Una feria multi artística con la cual soñaba ir. No tanto por la feria -nunca supe si lleno la solicitud de inscripción, esas preguntas eran directamente perderla- sino por Antón, un ex novio. Arquitecto, como ella, al que le tenía pánico y admiración. Él era todas las piezas que a Ama le faltaban. Ejercía la profesión. Ama, no. Vivía en París. Ama, no. Era completamente egoísta, como ella. Y dos polos positivos explotan y todo se va al carajo. Y así cayó Ama a Nueva York, luego de un breve paso por Buenos Aires.
En cambio conmigo hacíamos la combinación perfecta Ella polo positivo, activa, esquiva, provocadora, encantadora, decepcionante y yo... Y yo, un tipo que quedó varado, fascinado por los foquitos de colores y dos rascacielos y un par de puentes. Manhattan. Gina se fue -qué será de Gina?- y de golpe aparece y desaparece Ama.
Quisiera que volver a marcar su número de celular y que de golpe y porrazo me diga "corá tontito, estoy por tocarte el timbre". Pero eso no va a pasar. Ama no va a volver.
Aprieto fuerte el rosario que alguna vez, en esas salidas descolocadas hicimos por la Quinta Avenida,  -"Just Shopping" solía decir-, me regaló.
- Por qué un rosario? ni siquiera soy católico... Le dije azorado y feliz.
Ella me quitó el rosario de las manos, salíamos de las líneas  de caja y me dijo desplegándolo: "ves todas estas piedras?. Vos sos una de ellas"
-Solo una? Creí que mi porción en tu interior era un cachito más grande.
Ella se limitó a sonreir. Quise decir algo, indagarla. Pero sabía que era en vano. Era como cavar en el desierto.

Gustavo Bonino

domingo, 1 de agosto de 2010

Desperté completamente transpirado. Anoche fuimos con Ama a ver Mary Poppins

domingo, 18 de julio de 2010

LA PALABRA NOMBRADA, VULGARIZA.



. qué son todas esas pelusas flotando en el aire?
. No lo sé, quizá luciérnagas... respondí, tirado en  mi cama.
Ella escupió una carcajada, con ruido y todo. "A eso le llamo reír con ganas", dije mirando hacia arriba.
. Sí, luciérnagas... digo cambiando rotundamente de todo, volcándolo hacia la más fría "mala onda".
Me incorporé algo. "Ama, que dije de malo?"
. Luciérnagas, replició, dándome su espalda esculpida. Desde aquel lado de su mundo. De pronto la magia del momento se cortó.
Volvió a ser ella y su eterna ambiguedad. Nuestra segunda noche. La primera en mi casa.
- me preguntaste. Vi luciérnagas.
- Y ahí lo cagaste todo, bautizaste nuestra fantasía.
- No te entiendo, le respondí fastidiado, ya con ganas de levantarme o de que se vaya.
- Se acabó la fantasía., me dijo con un hilo de voz que se perdía en un profundo sueño. "Dormite".


Gustavo Bonino

CRIMEN


Y otro crímen quedará, sin resolver...

me quedo con esa frase. No puedo evitarlo. Es un crímen que se vaya Cerati. Un crímen sin resolver. Qu se vaya de su escencia. Ese es el crimen. Lo otro es vida o muerte. Descreo de ambas. Y sin embargo camino, dependo de esos dos rieles por donde se va mi vida, vaya a saber uno para que lado...
Porque no hay nada que resolver. Solo se tomó un avión  y se fue a Caracas, ciudad que amo.
En donde dejé un pedazo de mi vida. Dejé vida. Y el comenzó a morir, justo en Caracas, en la Clínica de la Trinidad, a metros de donde yo vivía... Ironías de la vida. ´
A donde vamos los que venimos sin el chip Polyana de la vida perfecta. Los que, a fuerza de fracasos o dolores, nos codeamos con la muerte. Alternativa de riel, posibilidad, seducción.
En llamas me acosté, en un lento degradé... él lo digo (homenaje a García, si se quiere).
Gustavo Bonino

sábado, 29 de mayo de 2010

NY XIV - WARMING WAR


- Balas? dije. El sargento Martinez agarró mi brazo tan fuerte que creí que lo iba a despedazar, como yo podría hacerlo con una baguette tibia y crujiente de las que compro en Dean and De Luca. Mientras lo hacía, sus ojos rojos hicieron una pequeña corrección.
- Municiones, dijo.
- Perdón, Martinez. No sabía, dije.
Al y yo nos quedamos inmóviles, en silencio, hasta que los cigarritos se consumieron sin la acción de nuestros pulmones y los cafés, helados.
Veinte minutos en una final del fútbol, es arena entre los dedos. Pero esa mañana creí que no pasarían más, su silencio me llevo a inicio de las primeras guerras entre los primeros sendentarios, que poblaron los valles entre el Eufrates y el Tigris. Peleaban por comida. Martinez fue a una guerra sin saber que causa justa defendía. "Justicia",  pensé. Es como Dios, Muerte, Magia. Palabras indefinibles.
De pronto Martínez, que tenía la vista fija en su recuerdo, susurró "municiones". De pronto, habló. Quebró al silencio. 
- La diferencia está en que una bala, en Vietnam, era para los superiores, que solo cargaban pistolas, para sentirse parte importante del circo, dijo y luego prosiguió levantando un poco más la voz o, tal vez, en el mismo tono, pero con más ira. Todavía siento a mi fusil M16 sobre mis espaldas. Llegué a considerarlo mi mejor amigo, mi cruz, mi pesadilla. Lo llevé durante 2 años. Hizo una pausa. Luego prosiguió. Sabés cuanto pesa un M16?
Me quedé en silencio. En ese crudo momento, en donde mi compañero de plaza, de café, era un veterano de Vietnam, el Sargento de Infantería Martinez que no había pasado una buena noche, haber respondido algo, hubiera sido una torpeza. Me sentí un inútil, un tribial escritor liviano de un blog patético, bancado por un excéntrico amante del arte. Inmigrante novato. Me sentí de más, creo que eso define el momento.
Martinez prosiguió.
- Cinco kilos. En tu espalda. Todos los días, durante dos años. Movió un poco su silla de ruedas y soltó una carcajada.
Entonces ahí fue que me desperté, con la carcajada de hace un par de meses del Sargento Martinez y el timbre que sonó, pero que en la ensoñación, escuché unos segundos después. O tal vez no, tal vez el timbre fue la voz de la carcajada y me despertó.
Me incorporé agitado. No supe en donde estaba. Tuve que recurrir a mis ojos, dar un paseo por la habitación para darme cuenta que estaba en NY. El segundo paso fue saber que día y que hora eran. El timbre sonó de nuevo, miré mi reloj (duermo con reloj) y eran las siete.
- Ama!! grité. La puta madre. Me quedé dormido.
Quedamos en que la segunda cena - la primera fue en su casa- lo haríamos en la mía. Bajé la escalera como si se tratara de un tobogán. Corrí, así como estaba, con una remera con la lengua de los Rolling Stones (comprada en la calle Lavalle hacía 15 años), unos boxer negros y una sola media puesta.
Abri la puerta. Era Ama, obviamente.
- Original, dijo y sonrió.
- Perdoname Ama, no tuve un buen día, me tiré un rato para estar pilas y me quedé dormido, le dije mientras ella me besaba la frente y pasaba con una botella de Merlot en la mano, tratando de ahorrar la explicación.
- Estás lindo así, dijo y sonrió. Me volvió a besar la frente. Tenés el seño fruncido. Dormiste bien?
Me senté en la silla, de pronto me la imaginé con ruedas, me entró a picar todo el cuerpo. Ella accionó el dimmer y buscó una luz tenue. Me miraba desde toda su altura. Tal alta, tan morocha. Me dió la sensación de que entendió.
- No. Soñé con la guerra.
- Tan ancestral.
- innecesaria, dije.
- Depende, replicó.
- Depende de qué!, le contesté de mal modo. Las secuelas se pagan con vidas.
- La vida no vale nada. Me dijo con la cara más neutra que jamáshaya visto. 
- No lo sabés, no la perdiste. 
- No, pero la guerra mata. Una auto mata. Una maceta mató a mi madre. 
- Hablo de miles de vidas, le respondí de mal modo.
 - Empieza la guerra, acá, ahora?, me respondió desafiante. Apoyó con desición la botella sobre la barra de la cocina. Me relajé.
- No, disculpame. Dije, dando un profundo respiro.
- Abrí el Merlot y mostrame tu cama, replicó. Fue hasta el I Pod y puso un tema de Ella Fitzgerald.

Gustavo Bonino

domingo, 25 de abril de 2010

NY XIII - LA LLAVE DE MANDALA SE QUEBRO?



La primera vez que invité a Ama, es decir, que me animé con el cuerpo temblando como un pez recién sacado del mar, me dijo "sí" sin preguntar, sin peros, ni horarios, ni excusas, ni lugares "especiales".

Estábamos en la escalera, la misma que unió a todos los vecinos en la cruzada de ir a rescatar la verguenza de Mr. Hoytz,

Ella salía corriendo a la oficina y yo volvía de comprar granola, un puro y comida para Luca.

- Sí, dale. Me dijo y siguió su camino cuesta abajo.
- Sí, qué?. Dije con un hilo de voz. Ella se detuvo, pero no se dio vuelta. Solo respondió categoricamente.
- Sí, yes, we, quiero cenar con vos y siguió escaleras abajo
- Dale -balbuceé- a donde vamos?, digo, ya sé a donde podríamos ir, pero no sé si te va a gustar. Pensaba en hoy por la noche, pero -disculpame- tal vez tengas algo o no quieras hoy. o.... Me interrumpió-
- Hoy a las siete pe eme. Tocame el timbre, cocinamos algo.
Gracias a Dios - porque miserablamente en estos casos creo en Dios - Se me dibujó una sonrisa enorme y colorada como una caja de puros cubanos de la tienda de Al. Quise decirle algo, responder, pero simplemente me quedé con "no words to say".

Ella no esperó respuesta, siguió escaleras abajo hasta que, cuando estuvo a punto de desaparecer, cerré los ojos para no verla desaparecer. Por qué? Me lo dijo una mujer en José de la Quintana, un pueblito cordobés a 20 kilómetros de Alta Gracia: "nunca mires a una persona hasta que desaparezca, tal vez no la veas más en tu vida".
Cuando Ama  estaba por girar y perderse, cerré fuertemente los ojos para que el conjuro no se cumpla.
Subí corriendo, me tropecé 2 veces. Abrí la puerta. La de casa, como todos los días. La de mi corazón, como hacía tanto tiempo no abría. Dos pisos más abajo, Amalia Sevilla, la arquitecta, tenía la llave.

Gustavo Bonino 

sábado, 3 de abril de 2010

NY XII - SOLO DE MI




- Nooooo! me quedé sin huevos... Solté la puteada al aire.

Odio quedarme sin algo cuando ese algo se transforma en el eje de mi alegría, de lo que me corre de la rutina o de la tristeza. Es como ser fanático de algo o de alguien. Concentrás tu vida en ser fana de BOCA y llevas la cosa al extremo ridículo, porque necesitás creer en algo. Porque es una forma de pertenecer a algo, de darle sentido a tu vida cuando está vacía (aunque creas que está "tan llena, porque soy un tipo re ocupado, tengo una vida plena").
Comer huevos revueltos me encanta.
Portazo a la heladera que ya sabe de mis arranques de furia. De mis olvidos o, mejor dicho, de mi "recuerdo" tardío. Tarde, siempre tarde. No llego a la lavandería, nunca termino los papeles para el Social Security, todos los meses me llaman del banco por algún problema que "el mes que viene voy y lo soluciono",  Luca más de una vez ha tenido que comer pizza porque tampoco llego a la veterinaria en horarios normales. Pero desde que vivo en NY perdí la noción del tiempo y juro por Dios que es una de las cosas que ahora, cuando estoy necesitado me fastidian, pero que, en general, disfruto, como se disfruta de un suspiro profundo. Mis días consisten en buscar fuentes de inspiración para mis columnas en el Soho-ho, el Blog que me permite seguir viviendo aquí. Ir a Magnolia´s Bakery a comer cupcakes, tomar café negro y fumarnos un cigarrito holandes con Al y Luca, en la plaza de enfrente, es una de ellas. Nos sentamos en la plaza de enfrente, a donde concurre una fauna de gente muy rica en historias. Eso me nutre de lo que necesito. Contar historias singulares. Nada estrafalario. No me exigen escribir sobre las Gesta del Beawolf ni la vida y obra de Veda "el venerable". No. A la editorial le gusta cuando le llevo historias reales, llenas de vida, aunque la historia se trate de la muerte. Novedades, lo que no está en los libros escrito cientos y cientos de veces con distintos matices.
Estaba de pésimo humor, Al no me acompañaría a tomar café, no tenía huevos,  Luca había hecho, más que pis, el Rio Hudson debajo de la mesa. Todo estaba mal, hasta la que la muerte de Samuel Hoytz me salvó la vida.

Samuel Jacob Hoytz, un vecino del 3ro "C", murió en soledad. Desde luego que todos nacemos, vivimos y morimos solos, frase harto repetida y tan poco meditada. La soledad viene antes que Dios. Hubo nada y luego apareció Dios que comenzó a crear -sospecho- para no aburrirse, solo, en el medio de la nada. La soledad entonces, sería la instancia más primitiva?.
Soledad
Dios
Protozoos
Adan
Homínidos
Darío el Grande, Rey de Persia y yo, salvado por Samuel Hoytz, cuya muerte y el tema de su soledad, me dieron pie para mi próxima columna.

Cuentan las viejas chusmas del edificio que, cuando lo encontraron (yo no entré, el olor pútrido me noqueó en la puerta), salían y entraban cucarachas por su boca. Un nido humano. Llevaba una semana muerto.
Alertadas precisamente por ese muy mal olor y la falta de respuesta a distintos toques de timbre, es que varias vecinas comenzaron el salvataje de - al menos - la decencia de los restos de Hoytz.
Fueron en "patota" a llamar al señor O´ Ryan, el conserge del edificio. Hombre uraño y solitario. Viudo, fanático de los Yankees. No se pierde un juego. Conmigo es amable. No sé por qué, tal vez porque jamás le pido nada, no soy de esos que basan sus vidas en joderle la vida al otro. Cierta vez me dijo que me dejaría su fortuna: un Oldsmobile Cutlass modelo 62, color celeste pastel, que lo tiene de 0 KM y todo porque cierta tarde, en las afueras de Philadelphia, en una maquinita que te saca el origen de tu apellido, descubrimos que el origen del nombre O´Ryan significa "el que es rey".
Las vecinas fueron armando, como hormigas, una red social y, desde luego, no quedé excluído. Me golpearon la puerta. Ocho, diez, doce manos, golpeando, como furiosos cascotes, a mi puerta. Abrí de inmediato o Luca iba a enloquecer del ataque de pánico y ladridos desorientados. Me convidaron a unirme a la causa. No tuvieron que insistir demasiado, me lo pidieron con una sonrisa rígida, tan "politicamente correcta" pero tan cortés a un tiempo, que no pude negarme. Si me hubieran puesto una pistola en la cabeza hubiera sido lo mismo. El grado de hostilidad en sus sonrisas era directamente proporcional a la espera de mi "sí, claro".
Y así fuimos subiendo, reclutando vecinos como se juntan piñas para prender fuego en un hogar a leños.
Fue inevitable. llegamos al departamento de Ama. Nos abrió con el secador de pelo en una mano y su minúsculo perro en la otra.
Todos tenemos un amor platónico y Ama -definitivamente- era el mío.
- Qué hacés con estas viejas? Me preguntó mientrás nos acercábamos a la puerta del futuro difunto señor Hoytz.
- Me atraparon igual que a vos, estas locas de mierda. Le respondí. Ella sonrió. No dijo más nada.
Ella llegó al edificio un tiempo después que yo. Argentina también. Pero de sus 32 años, 20 los pasó en Washington, ciudad de la que se fue, porque una noche llegó de viaje y al entrar al departamento que compartía con su novio, lo encontró con otro tipo. 
- Puto de mierda o mierda de mujer?, se preguntó en una de las poquísimas charlas que tuvimos.
Hija de un diplomático. Artista plástica. Difícil. Sorda, de tan egocéntrica. Morocha, alta. La bella y la  bestia en una misma persona.
Llegamos a la puerta del pobre Hoytz. O´Ryan la abrió con una indiferencia que contrastaba con el zumbido nervioso de las vecinas. Definitivamente muerto. Desde la puerta, no miré el cadáver. Solo me detuve en su soledad. Un crucigramas a medio hacer, un plato de sopa seca sin siquiera un individual sobre la mesa. La T.V. encendida en el Weather Channel y en la mesa que sostenía el plato de sopa había solo una silla. Me vi a mí en unos años. Quise hacerle algún comentario a Ama, pero ya no estaba en el lugar.  
Bajé discretamente hacia  la la calle, fui a comprar huevos que luego no comí. Un terror a la soledad, un ataque de conciencia me abrazó. Necesitaba estar rodeado. Hasta me alivió escuchar los insoportables bocinazos de los taxis. Pasé por la tienda de Al.
- Cuantos amigos tenés? le pregunté.
- Pasáte en otro momento que tengo el negocio lleno y  me faltó el imbécil de Julio. Me dijo alterado.
Al tenía el negocio lleno. Yo, con media docena de huevos en la mano, me sentí más vacío que cualquiera. Comprendí que todos, si modificamos el caprichoso orden de las letras,  nos llamamos Samuel Jacob Hoytz.


Gustavo Bonino













domingo, 21 de marzo de 2010

NY XI (ESC XI: EXT - 6TA AV. - NOCHE)


Siempre detesté a los intelectuales/pseudo intelectuales/bohemios/artistas que se compran o adoptan de manera "artificialmente casual" una mascota y le ponen nombres en honor a algo que los resalte a ellos y no a la mascota, el "ego del artista". Salvo Borges, cuyo gato se llamó BEPO y que ese nombre no significó nada y que ni siquiera él lo bautizó. Además Borges no era intelectual. No a la manera que entendemos por pre- concepto la palabra "intelectual".
Era un hombre simple, que hablaba con mucha ingenuidad y que la gente lo tomaba por irónico. Pero no quiero caer en Borges, como siempre me pasa.
Conozco a un estereotipo de barba y anteojitos redondos, que vive en el SOHO, que tiene un lagarto que se llama Cioran. Otro que vive detrás del Soho, que tiene un galgo que se llama Wilde.

El día que encontré a Luca, era de noche y un argentino lo estaba maltratando. Lo que primero me llamó la atención no fue su enorme tamaño sino el acento argentino que cada vez que lo escucho acá, en NY, se me estruja el estómago, mezcla de verguenza ajena (hablamos muy mal) y de nostalgia.

Yo iba de la vereda de enfrente, serían las 7 PM hace ya un par de noviembres. La paliza me conmovió, tocó mi fibra de odio cuando veo alguna injusticia. Y yo soy de odiar. Y de odiar con las visceras. Me dio impotencia, ganas de cruzar y fajar al perro, al argentino.

- Mira, coño de tu madre, chico, mejor vete o te pateo a ti, me dijo creyendo que yo era un Mexicano o un Venezolano. Encima eso, haciéndo el patético teatro argentino. Repliqué.

- Por qué no cruzás y lo intentás, pelotudo de mierda, cagón. Mi mejor argentino. Para exponerlo como a lo que era. Un pelotudo cagón y, sobre todo, un argentino más haciendo papelones con el idioma.


Discutimos hasta que me hinché las pelotas y le pegué un empujón. Cuando el tipejo se me quizo tirar encima, luca se interpuso y le mostró los dientes y un gruñido verdaderamente intimidante.

Era imposible no llevarlo. El argentino me gritó un par de cosas, intentando negociar y se fue. Me arrodillé a la altura de la cabeza negra de Luca.


- gracias, le dije. Solo se relamió con la lengua y me estiró la patita. Temblaba. Lo abracé fuerte. Supe que un amor se había sellado.


Hace 2 Noviembres que somos él y yo en el Meatpacking. Me hace felíz salir a comprar algo a la tienda de Al con él. Al tiene siempre alguna golosina para perros. Cuando entramos a la tienda (cosa prohibida, pero no para Luca) Luca le ladra en señal de su botín.


Es fuente de inspiración en varios sentidos de mi vida. Hasta es un personaje del Blog para el cual trabajo (por cierto, ya me otorgaron -aparte de la publicación habitual de los miércoles- la de los Domingos. Eso es mucho decir. Unos pesos más y muchos más lectores.

Luca ya tiene su club de fans.


A propósito, por qué Luca? Por nada intelectual. El argentino antes de irse, me gritó "por una luca te lo dejo".


Gustavo Bonino

sábado, 6 de marzo de 2010

PARENTESIS A CAUSA DE LA ANGUSTIA

Recién me llamaron y me dijeron que mi hijo Matías había sufrido un accidente, que vaya a reconocer el cadaver. Yo estaba durmiendo. No hay una sola posibilidad de describir la angustia y la asfixia que sentí. No podía pensar. Me temblaba el teléfono en la mano. me dieron que llame a un forense. Que había sufrido un accidente de tránsito. Las lágrimas, la impotencia, la locura y un enorme temblor me hicieron estallar de ira. Antes de llamar al forense, llamé a la policía. A la casa de Mati.
Hay un instante en donde caben todas barajas de la angustia y la desesperación. El miedo, la parálisis. Entré en Shock. La madre me dijo que estaba en la costa, la policía, la real, no el hijo de mil puta que me llamó, desestimaron el horror.

Mati me llamó desde la costa: cuando escuché su voz sentí, me agarró un ataque de llanto; le dije todo lo que lo amo. Ese amor infinito que tengo por él. El estaba en la playa, con su novia, en otra. Pero es tan maduro, que comprendió, me escuchó y me dijo "Pa, traquilo, vuelvo mañana. Nos vemos, estoy bien".

De todas formas no puedo parar de llorar. Tengo una angustía y un estadio de shock que solo lo puedo plasmar acá o tirándome por el balcón.

Ahora que el aire me llega a los pulmones pienso con total conciencia y sinceridad: Sí le pasaba, me mataba. No me interesa absolutamente nada de la vida sin él. No podría tolerarlo ni superarlo. Me doy cuenta el amor que le tengo.

Es como si le pasara algo a Inga, mi novia o a Seby. Ella, Matías, Seby son mi familia. El motor que me sostiene.

Disculpas por este paréntesis en medio del blog. Pero necesito sacarme la angustia y el llanto de encima.

Jamás creí que el dolor podía llegar tan lejos.

sábado, 27 de febrero de 2010

NY X - BUTTERFLY´S RAIN.


En NY cuando está por llover, no es como en el campo... No huele a tierra.

No es como en Buenos Aires (extraño Buenos Aires) porque cuando está por llover a las viejas les duele las rodillas y además huele a ropero viejo, a humedad.

En NY cuando está por llover, huele a como a cloro de pileta. A mar y a río mezclados. Se puede ver -literalmente- en el asfalto, el desprendimiento del olor. Se puede rozar con el hombro en cualquier esquina, la sensación, el preludio de la lluvia.


Desde mi depto en el Meatpacking se colaron esos olores. Estaba por llover y yo necesitaba lavar las lágrimas con agua de lluvia. Y me puse el jean negro y las converse hechas mierda y cualquier remera, de esas que uso para dormir. Verano. Corrí. llegué a la esquina de 14 y 8. A la esquina de casa. De casa? (no, no, ese planteo existencial ahora no. No ahora que está a punto de venirse un diluvio).


Truenos sonaron desde algún incomprensible lugar. En mi mente estaba alguna música, me mojò un gotón y me manchó media cara. Luego otro y me dio escalofríos. Luego otro.

En un segundo estaba bajo una ducha que me tiraba contra la vereda.


Abrí los brazos de felicidad. Levanté la cabeza hacia el cielo. Bien alta. Reemplacé las gotas por mariposas de colores. Sonaba un piano lento en mi mente. Creo que era Wise Up, de Ammie Man, sí, eso era.


Y así me quedé, pude llorar con comodidad, camuflando lagrimás con gotas y me sentí libre. Libre de ella. Libre del pasado. Libre de Celia. Del dolor enorme que me causa que Matías esté en algún lado. Libre del recuerdo.


Lloré como nunca, me agaché. Me hice un bollito en medio de esa enorme esquina mundial. La gente -creo- me esquivaba, mientras yo esquivaba tantas otras cosas.

domingo, 21 de febrero de 2010

NY IX (EVERYTHING´´S NOT LOST?)


Godzilla apareció de la nada misma, del fondo de las aguas más profundas. Era Domingo y yo hacía -muy feliz, por cierto- el camino de regreso a Manhattan, sobre el puentre de Brooklyn. El pánico duró, lo que dura la tentación de morder el chupetín. Todo fue tan rápido, el lagarto enorme se nos venía encima.

Miré a mi alredededor buscando el "mal de muchos". Todos pudieron salvarse. Todos corrieron a tiempo, hicieron la tarea. Todos menos yo, que siempre llego tarde y pido el salvavidas cuando ya estoy dentro del agua, tapado hasta la última célula.

El bicho se me vino encima. Me aferré a una fría soga de hierro, una especie de serpiente cómplice, éramos la bestia, mi miedo y yo. Cuando estaba a punto de tragarme, cuando pude ver sus agudos dientes con filosas terminaciones, distinguí en él, la cara de Gina, que volvía a NY en forma de bestia, con toda su venganza sobre mí. Dispuesta a comenrme. cerré los ojos.


Abrí los ojos al tiempo en que me incorporé a noventa grados, más rápido que una butaca de avión vacía. Agitado. Transpirado. Viendo en la pared el cuadro en sepia, de Madonna, que a Gina tanto le gustaba.

-Gina... Solo pude decir eso.


Me levanté. la extrañaba horrores. Sobre todo los domingos por la mañana. Eso de amancer juntos sin más ni más, solo ella y yo. Y el paseo por el Central Park y a veces patinar o devorarnos SIX FEET UNDER una y mil veces, en la cama, comiendo pochoclos salados y con manteca, comprados en Dean and De Luca, ese mismo mercado que la dejó boquiabierta el primer día que llegamos a NY, al ver que había más de 200 variedades de queso (y ni si quiera le gusta el queso) y salmones de todos los mares del mundo. Record mundial en nuestra? colección de fotos. Había en su Laptop una carpeta en MIS IMAGENES llamada especialmente Dean and De Luca Store. (le encantaba usar palabras como "Store").


Un sueño me llevó a un recuerdo y un recuerdo a no querer salir de la cama. Luego de 3 meses, la casa aún olía a ella. EVERITHING IS LOST, OR NOT?


Sonó el portero. Era Al con una buena excusa para sacarme de la cueva. Pero mis ganas de salir pesaban tanto como mis verdades.


-Fuck her, man! gritó Al y se fue. Ni squiera quiso subir. No quería ser deborado por Godzilla.


Gustavo Bonino



sábado, 13 de febrero de 2010

NY VIII - RUPTURA


Hecho un nudo in-forme en el centro de la cama. Inmóvil, me era imposible estirar siquiera el meñique. Sudaba a mares. Una canción sonaba en mi cabeza. Algo que escuché en el metro hace días. Una cítara, percusión, el lamento desgarrador de un cantor. Esa voz me arañaba el alma.

Ella se fue. Yo estaba convencido de que era lo mejor.

- no va más... yo no puedo dejar de ser quien soy. Escribir es un todo.
- Sos un poeta triste, sentenció, bajando la cortina de la verdad más rotunda que alguien me haya dicho en mi vida.
Dos palabras: POETA TRISTE. Dos palabras que se unen, que son lo mismo. Que no se puede ser poeta (en el sentido metafórico del escritor) sin tener una gran cuota de tristeza. No la literal tristeza. Ella disparó contra los sinónimos de la palabra TRISTEZA. Dio en el blanco. En el centro. La aguja de acupuntura que da en el centro del dolor. Te duele, pero es necesaria sentirla. "Poeta triste"

Dos horas atrás, antes de terminar hecho un bollo en la cama, escuché el frenazo del taxi. el timbre, sus sollozos y los míos. Se abrazaban en el aire. Aunque nuestros cuerpos estaban distantes. yo arriba, en nuestro? cuarto. Ella abajo, en la sala.
-Bajo, fue lo único que digo. Como era posible que una palabra de cuatro letras pudiera sacudirme más que un balazo. Luego escuché el portazo bien dedicado al poeta triste.

Luego de 8 o 9 horas, pude moverme. Me preparé un jugo con vodka. Recién ahí, el sueño se apiadó de mí. También el llanto sostenido. En esa catarata se me iba el amor más grande que sentí en toda mi vida. Cada lágrima tenía un sentido.


De pronto, el timbre. Una ambigua sensación. No quería que fuera ella. No por no querer. Sino porque las lágrimas ya estaban derramadas. Parte de ella ya era pasado. Era la vecina, si podía ayudarla a bajar la basura. Vio mi estado antes que el "no" y se fue. No me salió una sola palabra. No era ella. Mierda! pero que suerte.

Ella ya estaría volando por American.

Gustavo Bonino

NY VII


Al es así. Un tipazo. Le costó mucho llegar a NY, más aún lograr quedarse. Le costó mucho esfuerzo, no ganas. Las ganas lo hicieron todo. Y diez mil dólares que le pagó a un abogado especialista en meter residencias para latinos. Alejandro Pecker. Al, en NY.



Pasó por un poporrí de trabajos. Ahora tiene, en la 14 y 8, una cigarrería. Meatpacking, mi barrio. Vende algunas otras pavadas, pero es una cigarrería. Y yo me volví, luego de 6 meses de estadía, un fumador de cigarritos negros y habanos. Siempre me pareció muy cierta esa frase de las mujeres que dicen "soy una fumadora social". Yo creo que algo de eso había en mí.

Con Al no me unía la patria argentina ni los habanos, sino las ganas de hacer sociales con él. Lo estimo.

Soy un lector de Stevenson. Al también. Esta mañana lo sorprendí. Lo invité a Magnolia Bakery a tomar café. Lo tomamos en la plaza de enfrente. Hablar porteño en Nueva York es una de las cosas que me salvan. Hablamos de la biografía de Stevenson. Nos detuvimos en su tuberculosis, en su escapada a Samoa, esa isla perdida en el Pacífico en donde pronto se hizo amigo de los nativos. Ahí se llevó a su novia americana, de San Francisco. Vaya melange: un tipo de Edimburg, que rescató de San Francisco a una mujer y se fue a Samoa.

Al me dio un dato que desconocía. Stevenson, desde Samoa, desde la isla, envió a Londres su producción. Se volvió famoso. Pero se quedó. Murió en Samoa. Lo enterraron en la cima de un cerro que da al mar.

Con Al nos reimos. NY era Samoa, pero ninguno de los dos era Stevenson.

"este va por mi cuenta", dijo y me convidó un cigarrito holandés, tabaco, vainilla y cannabis de la mejor selección. Se los trae uno de esos amigos exóticos que Al tiene.

Estiramos la pereza en el banco de piedra gris, la plaza es hermosa, NY también. A mi me esperaba una tarde de trabajo. Entregar un nuevo post para el SOHO HO HO. El blog de un amigo en el cual trabajo.

Nada mas inspirador que el cigarrito, el café, Al y nuestra Isla de Samoa para encarar la tarde de trabajo.
GUSTAVO BONINO


sábado, 6 de febrero de 2010

NEW YORK VI

"Paso por vos en treinta, dale?" "sí, acá mismo, en el stand de cinco bombachas por diez dólares"

Salí de Victoria Secret por la puerta molinete. Me ahoga la polución de un producto. Solo que en NY tiene acné de poluciones. Está colmado de todo. Se te viene el ofertón encima. Como un tren a doscientos km por hora al cual no podes frenar. Y terminás comprando, aunque no te sirva para nada. te vas feliz. Ahorraste. Compraste diez al precio de tres. Aunque solo necesites 3. Pero en NY el márketing es tan fuerte que te convence de la necesidad de tener diez.

Afuera había frio con sol intenso. Entonces el frío se va y te dan ganas de caminar y ver disfrutar. Entré a Broadway por Broadway. En diagonal. hacía 10 años que no pisaba ese suelo. La encontré distinta, más moderna aún. Cada producto con un local aggiornado a la ocasión. Uno mejor que el otro. Y la calle: encontré una peatonal, llena de sillas, de gente sentada, observando el corazón del mundo. Fumarse un pucho ahí. De cara al sol.

"hace diez minutos que te estoy esperando". Me colgué. Pero volví al stand de las bombachas. La sillita al sol me atrapó. Me sentí vivo. Radiante, viendo la gente pasar. Luego de meses mis mejillas se quebraban con una sonrisa amplia. Me relajé. Tanto que llegué diez minutos tarde al stand de las bombachas.

sábado, 26 de diciembre de 2009

EL PAN DE FRUTAS


EL PAN DE FRUTAS

Corrió con desesperación. Sus zancadas y sus brazadas, eran puñetazos, patadas al viento. Rayos feroces que deboraban cosas y gente. Efraín debía llegar. Y con el preciado botín.


Detrás de él, la víctima y dos policías intentaban lo que Efraín. Correr a la velocidad de viento y alcanzarlo, recuperar lo robado y volver al negocio, cerrarlo y a festejar la nochebuena con la familia. Nada de ir al otro día a la casa de Efraín -porque en el pueblo todos saben donde viven todos-, entrar en dimes y diretes imposibles, con un Efraín arrestado, camino a la policía y los descargos y toda esa burocracia innecesaria.




La oscuridad es el reino de ciegos y gatos. También lo era para Efraín quien podía escabullirse con mayor ventaja ante los intentos desesperados de los policías que hacían esfuerzos descomunales para seguir los ligeros brincos y "zig zags" del ágil Efraín.




Los policías desistieron. Omar, el dueño de la tienda, se detuvo y se quedó viendo como una variedad de sombras movedizas se perdía por entre la gente. Resopló seco y corto, mientras sus ojos de comerciante ya ultimaban los detalles del día después. Casi que le gustó más que Efraín haya huído. Sonrío de lado. Se fue.




Efraín llegó a su casa. Antes de entrar volteó. Nadie lo seguía. Respiró profundamente para que no se le notase el jadeo. Se compuso. Sacó el botín. Un pan de frutas. Todo un pan de frutas. Completo. De punta a punta. Entró a la casa.


Sus hermanos, aún más pequeños que él, festejaron y hasta se avalanzaron sobre el orgulloso Efraín y tomaron de sus manos el pan y comenzaron a pellizcar las frutas abrillantadas como pequeños piratas que arrancan las gemas empotradas de una gruta. Efraín vio que su madre dejó de revolver algo que olía de maravillas. Pudo sentir la culpa cuando el mango de la cuchara de madera golpeó contra el borde de la olla. Luego, lentamente, llevó sus ojos hasta donde estaban los ojos resignados de su padre.


Reconoció el perfume del ambiente. Era caldo de gallina. No pudo evitar respirar profundo. Un zumbido lo envolvió.

En la mesa había un pan de frutas abrillantadas. No el que despedazaban como cachorros sus dos hermanos. No. Por primera vez en sus nueve años, Efraín vió un pan con frutas abrillantadas en la mesa familiar. Era igual al que acababa de robarse de la tienda en donde trabajaba su padre. El mismo, de punta a punta.




Efraín volvió bruscamente hacia el suelo y le arrebató el maltrecho pan a sus hermanos. Intentó acomodar el tiempo. Pero el tiempo le mostró su cara más cruel, la del inevitable pasado.



"Pero..." Balbuceó. Nada. Ni una sola palabra más le salió.


"A la mesa", dijo su padre, con una voz que Efraín encontró dolorosamente neutra. "Hoy es noche de festejos". Mirando al suelo y antes de dejar de decir nada, concluyó: "El patrón me adelantó la quincena, vamos a disfrutarla como si supiera a quince días, ya habrá tiempo de encontrar la explicación".




Gustavo Bonino








miércoles, 16 de diciembre de 2009

NEW YORK V (AVENIDA)

5ta Av. Me da risa. No sé estoy riendo en 5ta Av. A media cuadra de 5ta Av.

Estoy en una cantina italiana. Miro a mi alrededor. Mixturas de pieles, de idiomas. El americano pronunciando palabras en un español "gourmet? cool?". Y la contra parte, el latino que mezcla los idiomas, tanto que los funde en uno. Estampita de la patria soñada, el american dream que soñaba en la Habanna o en Buenos Aires o en Puerto Rico.

Mezcla, se disfraza, resigna (con el disfraz de oso en pleno verano), hope and more hope cada vez que compra la imagen de la estatua de la libertad.

Mezcla, el latino y el americano mezclan. Todo dentro de esta cantina italiana. El americano pide, el latino sirve hasta tener los papeles. Quáckeros, Incas, Anglos, Aztecas, todo la cantina, atendida por un falso italiano. Licuadora gigante que nos mezcla a todos en una perpetua obra de teatro que jamás terminará...

La carbonara se entendió. También el vino. Veo la obra desde afuera, dentro de la licuadora.