LA BELLEZA ESTÁ EN TODOS LADOS

LA BELLEZA ESTÁ EN TODOS LADOS
ES TODO LO QUE TENGO...

lunes, 16 de agosto de 2010

NY - ROSARIO




Correr, correr, correr, correr... me detengo, agacho la cabeza, apoyando las manos en las rodillas, estoy agitado. El aire frío me entra en los pulmones, una sensación rara, como cuando te lavas los dientes y después tomás coca cola. Algo chocante. Levanto la cabeza,  humo me sale por la boca, no la veo. Agacho la cabeza. Río para adentro. Como puedo, agitado, río. "donde estarás estimada enfermita, hermosa?".

Desde ese día, mientras jugábamos a corrernos en el Central Park y de pronto se esfumó - hace ya un par de meses-  nunca más supe de ella. Pero que decir, esa es Ama. Se fue del edificio, supongo que del barrio, tal vez de Nueva York, pero no de mi mente. Su forma, ella toda me hacía bien ("me hace bien, tanto como hace mal, me hace odiar, tanto como querer").
El arte de la desaparición, su escudo, su esencia. Ama, cien por ciento.
Hice toda clase de conjeturas, tantas que Al ya me prohibió que se la nombre una vez más. "Me hartaste con esa loca y lo peor es que disfrutas de tu propio dolor, te tragas el vómito con placer".
Donde estarás Ama?
Una de mis conjeturas con más fuerza es la del CENTQUATRE. Una feria multi artística con la cual soñaba ir. No tanto por la feria -nunca supe si lleno la solicitud de inscripción, esas preguntas eran directamente perderla- sino por Antón, un ex novio. Arquitecto, como ella, al que le tenía pánico y admiración. Él era todas las piezas que a Ama le faltaban. Ejercía la profesión. Ama, no. Vivía en París. Ama, no. Era completamente egoísta, como ella. Y dos polos positivos explotan y todo se va al carajo. Y así cayó Ama a Nueva York, luego de un breve paso por Buenos Aires.
En cambio conmigo hacíamos la combinación perfecta Ella polo positivo, activa, esquiva, provocadora, encantadora, decepcionante y yo... Y yo, un tipo que quedó varado, fascinado por los foquitos de colores y dos rascacielos y un par de puentes. Manhattan. Gina se fue -qué será de Gina?- y de golpe aparece y desaparece Ama.
Quisiera que volver a marcar su número de celular y que de golpe y porrazo me diga "corá tontito, estoy por tocarte el timbre". Pero eso no va a pasar. Ama no va a volver.
Aprieto fuerte el rosario que alguna vez, en esas salidas descolocadas hicimos por la Quinta Avenida,  -"Just Shopping" solía decir-, me regaló.
- Por qué un rosario? ni siquiera soy católico... Le dije azorado y feliz.
Ella me quitó el rosario de las manos, salíamos de las líneas  de caja y me dijo desplegándolo: "ves todas estas piedras?. Vos sos una de ellas"
-Solo una? Creí que mi porción en tu interior era un cachito más grande.
Ella se limitó a sonreir. Quise decir algo, indagarla. Pero sabía que era en vano. Era como cavar en el desierto.

Gustavo Bonino

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