LA BELLEZA ESTÁ EN TODOS LADOS

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ES TODO LO QUE TENGO...

miércoles, 22 de septiembre de 2010

DOMINGO EN EL SOHO



Los domingos de verano en el Soho no son los martesde verano en el Soho. Los domingos brota la gente del metro, de brooklyn, de Queens, de todos lados. Y el Soho, que ya no es más bohemio, sino una mini Quinta Av. pero con locales más modernos. El Soho de alguna manera me duele. Me recuerda a Gina y Ama lo sabe. Gina tan lejana siempre y tan presente acá, en este lugar en donde murió de amor por unos aretes de tres dólares o cuando se estrenó el local de Victoria´s Secret y se quedó toda una tarde comprando enloquecida por todo lo que significaba para ella estar en el estreno de la casa de ropa interior más "cool",  el sueño de la niña que soñó mucho y todo aquello de contarle a las amigas y las fotos y la cartera imitación Vuitton, todo ese mundo llamado Gina, tan trivial y tan genuino. Como de Cenicienta llena de bolsas de marca y una sonrisa imborrable en su hermosa cara.   

En cambio Ama amaba el Soho, no este. El Soho que conoció cuando llegó a NY y expuso un par de veces. Ahora el arte es una moda y vivir en el Soho te da status, no calidad artística. Andy y sus sueños. Eso ya pasó. Queda algún hueco en donde refugiarse. Pero el Soho los domingos tiene algo de salvación contra el Domingo, siempre tan deprimente.
Justamente ahí en el Soho estábamos Ama, Kiara, Luca y yo. Ama comprando excentricidades que luego se convierten en verdaderos adornos. Esa mirada especial. Como si viviera en dos dimensiones. Y ahora eran ella y Kiara. Demasiado, en el más amplio sentido de este adjetivo de cantidad.

ADN. La última vez que me comprometí con esa sigla fue con la profesora Confortí. "La de biología". ACIDO DESOXIRIBONUCLEICO. O algo por el estilo. Ahora esa sigla era una espada que con su filosa punta me acorralaba contra la pared. Ese sobre con el resultado a ver si yo era el padre de Kiara o no. Abrirlo. Debatirme en el cariño por la nena, la falsa fantasía de un imposible. La realidad de lo posible. Mi vida a pique o no... Abrir el sobre en un pasillo de azulejos verde agua y saber que Kiara no era mía. "Será solo mía" me dijo Ama, haciendo un bollo el resultado. "Padre y Madre", dijo y se mordió el labio inferior y se tragó los mocos con un gesto que sabía a reto al destino.

Ahí estábamos, ese domingo en el Soho. Kiara riendo porque Luca le chupaba los deditos para mimarla y yo, manos en los bolsillos abrazado por Ama, que con una mano llevaba a su hija y con la otra se aferraba a mi flaca cintura.
"Dean and Deluca" gritó al ver el negocio de exquisiteces más variado de NY. "Esta noche cocino yo".

Miré el cielo, una ráfaga de viento hizo que mi gorra se volara... La levanté, me incorporé, claro. Vé mi libro en una vidriera. Por un momento sentí que la vida tenía sentido. El sentido que yo estaba necesitando a cuatro manos desde los tiempos en donde prefiero ya no recordar...

Gustavo Bonino

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