LA BELLEZA ESTÁ EN TODOS LADOS

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ES TODO LO QUE TENGO...

lunes, 26 de noviembre de 2007

CUENTO: LÍMITES


Para siempre cerraste alguna puerta
Y hay un espejo que te aguarda en vano;
La encrucijada te parece abierta
Y la vigilia, cuadrifronte, Jano.

Jorge Luis Borges

Límites

Hijo, ansioso, espera a Padre sentado detrás de los barrotes. Padre viene caminando del otro lado de los barrotes hacia Hijo con los brazos vivos, brazos de abrazo.
Padre se acerca y sonríe a Hijo. Hijo está grande, nota Padre. Aunque loco como siempre.
Hijo está feliz de ver a Padre que se le acerca.
Conversan largo rato. Hijo pregunta por la vida. Padre cuenta que todo bien, rutinario como la vida de Hijo, seguramente. Hijo asiente con la cabeza.
Padre e Hijo comparten un pan de miel que Madre prepara tan bien. Siempre es bienvenido el Pan de Miel de Madre, en las visitas.
Madre no va. No le gusta como huele el Pan de Miel ahí. Comer entre los barrotes. A Madre no le gusta eso. Por eso no va.
Padre e Hijo suelen jugar con el gastado ajedrez de Padre, aunque Hijo tiene sus juegos también. Cartas, dominó, cosas que hacen cómodo el traspaso de las manos a través de los barrotes, sin que el juego pierda dinamismo.
Padre gana al Ajedrez. Y le gusta poner el tablero del lado de Hijo.
Después, como siempre, Padre lee cartas de Madre a Hijo.
Al mediodía, los barrotes se levantan y ambos caminan por un patio con piso de concreto y pasto silvestre que se cuela entre las grietas. Hablan de casa, de Madre. Hijo se pone mal cuando Padre habla de Madre. Extraña. Extraña muchas cosas que se hacen de a tres.
Al atardecer los barrotes los separa nuevamente.
Padre, dobla las cartas de Madre, las mete dentro de los sobres. Son muchas, siempre. A Hijo le encanta escuchar como Madre escribe.
Padre se levanta, abraza a través de los barrotes a Hijo.
Hijo sufre cuando Padre se da media vuelta y se va.
Hijo queda mirando ese instante en donde Padre llega nuevamente a la silla y se sienta. Padre sufre cuando el guardia, toma de un brazo a Hijo y se lo lleva, lentamente, hacia la salida.


Gustavo Bonino


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3 comentarios:

Anónimo dijo...

Me encantó cómo la narración te va llevando para que creas que el que está detrás de los barrotes es Hijo.
Como siempre, muy inteligente.
Besos.


Nadia

Gustavo Bonino dijo...

Gracias Nadia. Pero... Quién de los dos está adentro o afuera? Sin caer en retóricas de peluqería, no será lo mismo?. Adentro o afuera de donde?. Saludos.

Anónimo dijo...

somos nosotros los que ponemos limites a la vida . . . los barrotes . . .las cartas . . . solo el loco es libre en su locura
mga